Mensaje clave del 4 de julio del Padre Vazken
Aunque el 4 de julio no es una festividad religiosa ni armenia, deseo compartir contigo algunas reflexiones con motivo del Día de la Independencia. De hecho, el concepto de libertad e independencia se encuentra entre los ideales y objetivos más elevados de todas las religiones verdaderas. Por ello, es importante que, como personas de fe, contemplemos seriamente las libertades que disfrutamos y que a veces damos por sentadas.
Firmada el 4 de julio de 1776, la Declaración de Independencia establece: "Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales, que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre los cuales se encuentran la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad". Con estas palabras, Estados Unidos declaró su independencia de Inglaterra y, durante los últimos 236 años, hemos luchado por identificar, definir y aclarar estos términos.
La libertad no es un estado físico, sino espiritual. La verdadera libertad no se construye mediante un decreto gubernamental, sino que comienza desde el interior del individuo. No puedes luchar por la libertad con armas; debes ganarla a través de la disciplina de tu alma. Cada domingo, durante nuestra Divina Liturgia, oramos por la liberación de quienes están cautivos. Esa oración también debe ser por nosotros. Somos nosotros quienes estamos cautivos del pecado, de la codicia y de la sed de poder. Mientras esos obstáculos se interpongan en nuestro camino, nunca podremos alcanzar la verdadera libertad y, por lo tanto, nunca podremos maximizar el verdadero potencial que llevamos dentro.
– P. Vazken





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