Conciencia
Camino a la Sanación – Viaje de Cuaresma 2014
Día 2:
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El evangelista Juan cuenta la historia de un estanque mágico en Jerusalén al que acudían personas que luchaban con aflicciones con la esperanza de encontrar una cura para sus males. Eran personas enfermas, ciegas, cojas e incluso paralíticas. Venían a este estanque con el deseo de ser sanadas. Un día, mientras Jesús pasaba, notó a un inválido, un hombre que había estado enfermo durante más de 38 años. Simplemente estaba allí acostado esperando un milagro.
Jesús se acerca al hombre y le pregunta: “¿Quieres ser sanado?”. Ahora, piensa en esta escena por un momento. Jesús —conocido por sanar y hacer que la gente recupere la salud milagrosamente— se acerca a un hombre que obviamente necesita sanación. No solo está inmóvil, sino que su enfermedad es crónica. Ha estado en esta condición durante 38 años. Si alguna vez hubo un momento obvio, ¡es este! Por supuesto que quería ser sanado. Es tan evidente y, sin embargo, Jesús, antes de sanarlo por completo, se detiene y le pregunta: “¿Quieres ser sanado?”.
La conciencia es el primer paso en el camino hacia la recuperación. En esta historia, observa que no se trata de que el hombre sea consciente de su enfermedad, sino de que lo que se cuestiona es su conciencia de querer ser sanado.
Cuando nos encontramos por primera vez con el dolor y luego nos vemos superados por él —ya sea físico o emocional— hacemos todo lo posible para librarnos de ese sufrimiento. Los analgésicos que tomamos vienen en una gran variedad de formas y dosis. Desde una simple aspirina hasta narcóticos fuertes, pasando por salidas como la violencia, el sexo, el dinero, la comida, el ocio, la manipulación y el poder, encontramos formas de escapar del dolor, solo para descubrir que hemos tratado meramente los síntomas y no la causa de nuestra enfermedad. Trágicamente, estos analgésicos pueden convertirse fácilmente en un estilo de vida y nos encontramos en zonas de confort. Es decir, sabemos que las cosas no están bien, pero estamos cómodos. Es fácil quedarse en estos lugares, complaciéndonos en nuestros hábitos y evitando las verdaderas causas de nuestra enfermedad.
Jesús no le preguntó al hombre: “¿Quieres una muleta?”. En cambio, le hace la pregunta que debemos hacernos a nosotros mismos. ¿Quieres ser sanado? ¿Estás listo para ser íntegro? La respuesta a esta pregunta nos brinda una conciencia única, no de los síntomas, sino de la causa de nuestros problemas.
En este segundo día del Camino hacia la Sanación, nuestra oración es por la sinceridad, para que Dios abra nuestro corazón y podamos responder a la pregunta “¿Quieres ser sanado?” sin miedo. El camino hacia la recuperación —ya sea de una enfermedad física, relaciones rotas o problemas de autoestima— no es fácil. Es un desafío. Decir SÍ a esta pregunta marca el rumbo para el resto del viaje.
¡Sí, quiero ser sanado! Estas son las palabras de la meditación de hoy. Repite estas palabras en el silencio de tu corazón. Si puedes, compártelas con un ser querido. El camino hacia la recuperación y la sanación ha comenzado.
Espero continuar este viaje contigo mañana, cuando nos acercaremos aún más a la conciencia de nuestros desafíos. Hasta entonces, soy el Padre Vazken, orando contigo por la fuerza para decir: Sí, quiero ser sanado.
Referencia – Evangelio según San Juan, capítulo 5
Producido por Suzie Shatarevyan para epostle.net
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