¿Qué te llevarías?
Armodoxia para hoy: ¿Qué te llevarías?
Los Ángeles se está quemando. Resulta difícil llamar a Los Ángeles “La Ciudad de los Ángeles”, cuando las llamas son casi lo único que se eleva hacia el cielo, el olor a casas, escuelas y negocios quemados inunda el aire y el miedo a preguntarte “¿seremos los siguientes?” pasa por la mente de todos.
El martes pasado llegué a casa justo antes de las 7. Mi hijo me había llamado media hora antes de que yo llegara. Me advirtió que había un gran incendio en la zona. Ese día los vientos soplaban como nunca antes en mi memoria, alcanzando, según dijeron, hasta 80 millas por hora. Cuando llegué, había humo y llamas a casi una milla de distancia. El viento traía el sonido de las sirenas y los camiones de bomberos que llevaban a los héroes a la zona de batalla. El aire comenzó a espesarse. A las 8 recibimos una primera advertencia en nuestros teléfonos para prepararnos a evacuar. El fuego se acercaba. A las 8:30, la advertencia se convirtió en una orden definitiva: “Abandone su hogar”. Y a las 9, los ayudantes del sheriff recorrían las calles con megáfonos ordenando: “Evacúen ahora”.
Entre la advertencia y la orden de partir, cruzan por tu mente tantos pensamientos. No parece real. Las órdenes de evacuación son comunes en zonas con huracanes o tornados, ¿pero en la soleada California del Sur? Alguien se equivocó de guion. Sin embargo, la orden de evacuar fue clara y muy real.
Rápido, tienes media hora (y hasta menos si consideras la sorpresa y la negación inicial de que esto te está pasando a ti) para decidir qué te vas a llevar. Mientras miras las paredes de tu casa y la habitación, piensas que quizás nunca vuelvas a ver nada de esto. ¿Qué te llevas contigo?
Es un ejercicio en el que he pensado, pero nunca fue tan real como esa noche. Fotografías, para refrescar mi memoria. Esas eran importantes para mí. Pero imagino que para ti hay muchas otras cosas importantes. ¿Qué te llevarías si pensaras que nunca volverás a ver esta realidad? No hay respuestas correctas o incorrectas, pero el ejercicio de cuestionarte a ti mismo puede permitirte entenderte de una manera diferente.
Tristemente, muchas personas regresaron a cenizas estos últimos días. Desafíate a ti mismo con el ejercicio de “¿Qué me llevaría?” y continuaremos con este tema mañana. Por hoy, oremos desde la decimoquinta hora de la Confesión de Fe de San Nerses Shnorhali,
Cristo, que Tu Mano Derecha me proteja de día y de noche, mientras estoy en casa y mientras estoy fuera, mientras duermo y mientras estoy despierto, para que nunca caiga en pecado. Ten misericordia de mí. Amén.

2025 P. Vazken
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