En el pasaje del Evangelio de hoy leemos la historia de Jesús multiplicando los panes y los peces (Mateo 14). Es uno de los milagros de Jesús que posee todos los elementos característicos del género milagroso. Es decir, es grande y espectacular: ¡Jesús alimenta a más de 10,000 personas con unos pocos trozos de comida! Las Escrituras dicen que se alimentó a 5,000 hombres, sin contar a las mujeres y los niños. Por lo tanto, podemos extrapolar una cifra de cinco dígitos. Y para aquellos que quieran restarle importancia interpretándolo como un alimento espiritual, considera que las Escrituras señalan que recogieron 12 canastas de sobras, precisamente para asegurar que se tratara de una multiplicación de alimento tangible. El milagro es sobrenatural y, por tanto, demuestra la divinidad de Jesús.
Para mí, el verdadero mensaje nos llega en las líneas que siguen a la historia. Allí leemos que, después del milagro, Jesús "subió al monte a orar a solas". Aquí es donde reside la parte REALMENTE inusual de la historia, porque este era un momento para Jesús en el que todo iba bien. Estaba en la cima de su popularidad. Tenía a miles siguiéndolo. Estaba sanando a los enfermos. Acababa de realizar este milagro y de alimentar a la gente hasta saciar sus corazones (y sus estómagos). Y ahora, se toma un tiempo para retirarse y orar.
Desafortunadamente, a muchos de nosotros nos parece necesario orar durante nuestras dificultades, cuando nos sentimos solos o cuando no tenemos éxito. En el mensaje de hoy, vemos que Jesús encuentra el tiempo para RETIRARSE y ORAR cuando todo va bien. Qué hermoso ejemplo nos da nuestro Señor a todos nosotros. Durante esta temporada de verano, tómate un tiempo para una verdadera recreación. Retírate, ora y medita.
– P. Vazken
http://armenianchurchyouthministries.org/newsletter/The%20Key%20-%20070812.pdf
Deja un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?¡Siéntete libre de participar!