Reducción de deuda (Escucha con el corazón)
Armodoxia para hoy: Escuchar con el corazón
En nuestro mensaje diario sobre la oración, definimos la oración como una conversación que implica tanto hablar como escuchar. El arte de escuchar no se limita a una función de los oídos. Por ejemplo, en el Padre Nuestro, la petición de perdonar nuestras ofensas, o pecados, depende de tu capacidad para perdonar a quienes te ofenden.
El acto de escuchar, en este caso, requiere que contemples tu patrón de perdón. Escuchar significa reflexionar sobre todas aquellas personas que te han herido, que han "pecado" contra ti, y preguntarte sinceramente si las has perdonado. Porque la condición para recibir el perdón de Dios depende de tu perdón hacia los demás. "Perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores". ¿Les perdonaste la mitad de su deuda? Entonces puedes esperar que Dios perdone la mitad de la tuya. En otras palabras, al decir "perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores", eres responsable de tu propia recompensa o condenación. Con tu propia boca redactas un boleto de paz o un camino de tormento. De hecho, es tan importante esta condición que Jesús la reitera al concluir el "Padre Nuestro". En Mateo 6:14-15, Jesús añade estos versículos a la oración: "Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas".
Escuchar es un acto de introspección. Dios te habla en múltiples niveles; piensa en ellos como diferentes frecuencias y anchos de banda. No esperes escuchar la voz atronadora de Dios si primero no has escuchado Su suave susurro en tu corazón. Es una voz que te dice que mires hacia tu interior, perdones y sigas adelante. Conversa con Dios y recuerda escuchar, especialmente con tu corazón.
Comparto contigo la oración de San Nerses Shnorhali, de la hora 23: Señor misericordioso, ten piedad de todos tus fieles, de los que son míos y de los que son extraños, de los que conozco y de los que no conozco, de los vivos y de los muertos, y perdona a todos mis enemigos y a quienes me odian por las ofensas que han cometido contra mí; aparta de ellos la malicia que sienten hacia mí, para que sean dignos de tu misericordia.

2014 P. Vazken
2017 P. Vazken
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2005 IHS


2024 P. Vazken
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