No, gracias
Armodoxy para hoy
No, gracias
En nuestra serie de mensajes previos a la celebración de Acción de Gracias, hablamos sobre las alegrías de la gratitud y de tener un espíritu alegre.
Dada la situación actual del mundo, algunos podrían argumentar que hay muy poco por lo cual estar agradecidos. Sin importar las circunstancias actuales, hay quienes no ven el propósito de dar gracias. Incluso en tiempos más tranquilos y prósperos, hay muchas personas que sufren dolores insoportables, que están prisioneras, atrapadas en el fuego cruzado de guerras y actos terroristas, otras que son abusadas o que han sido condenadas a enfermedades terribles, tanto físicas como emocionales. Sugerirles que expresen una palabra de agradecimiento podría ser como poner sal en una herida.
Uno de los preceptos más importantes de la religión es que cómo una persona se reconcilia con su Dios es un asunto personal.
Se nos enseña a dar gracias en todo. Hemos aprendido la importancia de la gratitud, pero este entendimiento se da en el contexto de una fe cristiana madura, donde incluso en nuestras luchas y sufrimientos podemos encontrar un momento para agradecer por el aliento que tomamos, la sonrisa en el rostro de un ser querido, la brisa del océano o la belleza del pequeño capullo de una flor. Aun así, esa decisión de dar gracias pertenece al ámbito individual. A nosotros no nos corresponde inspeccionar ni el método ni la calidad de la oración de agradecimiento de los demás.
El cristianismo en Armenia ha sobrevivido a muchos ataques políticos y guerras, manteniéndose fiel al amor, la esperanza y la fe en Jesucristo. La ortodoxia armenia no ha evangelizado ni convertido a través de la fuerza ni del debate filosófico. En cambio, el testimonio de la ortodoxia armenia ha sido silencioso pero eficaz.
El Día de Acción de Gracias nos brinda la oportunidad de evangelizar de manera discreta. Al agradecer a Dios por las bendiciones que tenemos, otros lo notarán. Incluso cuando las bendiciones parezcan escasas, el corazón agradecido se convierte en una fuente de esperanza e inspiración para quienes luchan en su vida diaria.
Oramos, Señor nuestro Dios, y venimos ante ti con un espíritu de gratitud, agradeciéndote por las muchas bendiciones de las que disfrutamos. Acepta de nosotros nuestras ofrendas de gratitud en nuestro nombre y en nombre de nuestros hermanos y hermanas que quizás hayan perdido la esperanza y les resulte difícil alzar la mirada para dar gracias. Que seamos conscientes del dolor de los demás, para que nuestras oraciones resuenen con la voz de quienes permanecen en silencio. Gracias, Señor. Amén.

2009 P. Vazken Movsesian

2009 P. Vazken Movsesian
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