Adviento 38-50: Viga y paja (Juzgar)
Día 38 de 50 de Adviento: No juzgar
Nuestro estudio de las Enseñanzas Esenciales de Jesús continúa con su exhortación sobre el juicio (Mateo 7:1-5).
“No juzgues, para que no seas juzgado”, dice Jesús. “Porque con el juicio con que juzgas, serás juzgado; y con la medida que usas, se te medirá a ti”.
Como hemos visto a lo largo de su Sermón del Monte, Jesús nos impulsa a la responsabilidad personal. En otras palabras, nuestras acciones de hoy, aquí y ahora, son la medida por la cual se define nuestra fe. Juzgar es justo si estás dispuesto a ser juzgado con el mismo estándar. Al plantearlo en estos términos, Jesús nos da la oportunidad de evaluar nuestras vidas, nuestro trabajo y nuestras acciones.
En el proceso de autoevaluación, se te invita a observar con honestidad tus motivos e intenciones. Si lo haces con sinceridad, comprendes que eres parte de la condición humana; es decir, tienes faltas, no eres perfecto y, por lo tanto, pecas.
La palabra pecado, tanto en hebreo como en griego, es un término de arquería que significa “errar el blanco”. Apuntas al centro, al blanco: la perfección. Cada vez que fallas el tiro, estás pecando. El pecado en sí mismo es simplemente parte de la condición humana. Solo Jesús es libre de pecado y, por lo tanto, solo Él tiene el derecho de juzgar a los demás, porque si es juzgado con el mismo estándar con el que juzga, Él es perfecto.
Y así, Jesús continúa: “¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: ‘Déjame sacar la paja de tu ojo’, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”.
No juzgar a los demás es una de las piedras angulares de las enseñanzas de Jesús. Él presenta este ejemplo exagerado para enfatizar el punto. Con una viga en tu propio ojo, es imposible ver la paja en el ojo de otro. Con este ejemplo, nos desafía a buscar, encontrar y eliminar las vigas —las imperfecciones— de nuestra propia vida antes de mirar o comentar sobre la vida de alguien más.
Oramos hoy desde la hora 22 de la Confesión de Fe de San Nerses Shnorhali: Juez Justo, cuando vengas en la gloria del Padre para juzgar a los vivos y a los muertos, no entres en juicio con tu siervo, sino líbrame del fuego eterno y hazme digno de escuchar el llamado dichoso de los justos a tu Reino celestial. Amén.
Portada: Envato Elements


