Un grano para hoy
Armodoxia para hoy: Un grano para hoy
“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere”, dice Jesús, “se queda solo; pero si muere, produce mucha cosecha”.
Esta breve proclamación podría ser una lección extraída directamente de un libro de texto de Botánica 101. Jesús expresa metafóricamente el poder del sacrificio. Alude a sí mismo y a su muerte, la cual produjo la cosecha de la iglesia: una gran cosecha con iglesias y monasterios, la difusión del mensaje de amor y luz, escuelas, innovación, hospitales, obras de arte, música e innumerables programas de ayuda durante los últimos dos milenios.
Sin embargo, la definición axiomática de que la muerte de una semilla produce cosecha no se limita a los eventos de la otra vida. Piensa en el amor de un padre, en lo sacrificial que puede llegar a ser. Una madre o un padre que se sacrifica a sí mismo es la semilla que muere, y la cosecha es grande en la vida de sus hijos.
El amor sacrificial es amor Ágape; es decir, está definido por Cristo en su acción en la cruz, pero puede encontrarse en los sacrificios que otros hacen con sus vidas y sus talentos. Los padres, maestros, artistas, médicos y cuidadores son los candidatos obvios para quienes se sacrifican, pero ten cuidado: no es la acción lo que define el sacrificio, sino el espíritu con el que se realiza dicha acción.
Hoy meditamos sobre los sacrificios que hacemos en nuestras vidas prestando atención a las palabras del Rev. Dr. Martin Luther King Jr., quien dijo: “Si a un hombre se le llama a ser barrendero, debe barrer las calles tal como Miguel Ángel pintaba, Beethoven componía música o Shakespeare escribía poesía. Debe barrer las calles tan bien que todas las huestes del cielo y de la tierra se detengan para decir: ‘Aquí vivió un gran barrendero que hizo bien su trabajo’”.

2014 P. Vazken

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2024 P. Vazken





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