Invitación al banquete
Armodoxy for Today: Advent – an Invite to the Banquet
Esta semana de Adviento está dedicada a una parábola ofrecida por nuestro Señor y registrada por San Lucas (capítulo 14:12-24).
Suppose you wanted to celebrate your daughter’s birthday with a party on the 20th of the month. You send out invites to your relatives, friends and even neighbors. “Help us celebrate our daughter’s birthday” says the invite. “On the 20th at 5PM, in our backyard, join us for a bar-b-que,” finishes off the invite. You send them off and start receiving responses: the first one says, “I’m sorry, I can’t make it on the 20th can you change the date to the 19th?” Another says, “I don’t like bar-b-que, too bad you’re not serving baked foods. I won’t be coming.” The next one complains that the outdoors, your backyard, is too cold. “I wish you had the event in a hall. I won’t be attending.”
Tal escenario resultaría cuando menos gracioso, y francamente grosero en la escala de la cortesía. Jesús comparte con nosotros la siguiente parábola. Su intención no era ser gracioso, ni tampoco provocarnos. En cambio, habla de las lecciones que forman parte de nuestro camino de Adviento hacia la Navidad a través de la ortodoxia armenia.
Jesús dijo: “Un hombre dio una gran cena e invitó a muchos, y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los invitados: ‘Vengan, porque ya todo está listo’. Pero todos a una empezaron a poner excusas. El primero le dijo: ‘He comprado un terreno y tengo que ir a verlo. Te ruego que me disculpes’. Y otro dijo: ‘He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Te ruego que me disculpes’. Otro más dijo: ‘Me he casado y, por tanto, no puedo ir’. Así que el siervo regresó y le informó de esto a su señor. Entonces el dueño de la casa, enojado, le dijo a su siervo: ‘Sal pronto a las calles y callejones de la ciudad y trae acá a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos’. Y el siervo dijo: ‘Señor, se ha hecho como mandaste, y todavía hay lugar’. Entonces el señor le dijo al siervo: ‘Sal a los caminos y a los cercados, y oblígalos a entrar, para que mi casa se llene. Porque te digo que ninguno de aquellos hombres que fueron invitados probará mi cena’.”
This story, the Parable of the Great Banquet, has many dimensions to it. It speaks of the invitation to Christianity and Christian living in particular and talks about the call to humanity, to living in harmony with and within our world, in general. It points to the essence and the purpose of Christmas. For this reason, the Armenian Church has prescribed this parable as the theme of this week in Advent.
Hemos escuchado la parábola. Nos adentramos en el mañana, mientras continuamos nuestro camino de Adviento. Espero con ansias que nos acompañes.
Oremos: Padre Celestial, me has invitado a tu Reino. Desde el día de mi bautismo en la fuente sagrada hasta hoy, he tratado de seguir tus caminos. A veces me desvío del sendero y encuentro excusas para justificar mis errores. Hoy, dejo esas excusas a un lado y busco en ti la guía para mantener mis pies en el camino que has abierto para mí. Amén.

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