Expulsado de nuevo – Día 7 de 40
Armodoxy de hoy: Expulsados de nuevo – Día 7 de 40
Este primer domingo de Cuaresma se le conoce como el "Domingo de la Expulsión", ya que recuerda cuando Dios expulsó a la humanidad del Paraíso, tal como se narra en el libro del Génesis. Aunque resulta tentador analizar la dinámica entre Dios, Adán, Eva y la serpiente, eso nos distrae del propósito de la Cuaresma. Al no ser un relato que deba tomarse literalmente, los detalles de la historia no son tan importantes como el mensaje que transmiten. La esencia es que la humanidad se aleja de los preceptos divinos. Al reflexionar sobre este mensaje, nos incluimos en la ecuación y comprendemos que somos nosotros quienes rompemos esas reglas.
Dios dice ámense los unos a los otros, y nosotros respondemos: no a todos. Dios dice cuídense unos a otros, y nosotros decimos: solo a quienes nos den algo a cambio. Dios dice ama a tu prójimo como a ti mismo, y nosotros decimos: fabricaremos bombas y nos aseguraremos de que nuestras armas sean lo suficientemente grandes para defendernos. Dios dice: valora a la familia y valora la vida, y nosotros decimos: el dinero puede comprarnos más. Dios dice: disfruta la vida que te he dado, y nosotros decimos: lo haré con drogas, alcohol y despilfarro. Dios dice: cuida el mundo que te entregué, y nosotros decimos: a quién le importa, la contaminación y el agotamiento de los recursos son problemas para las próximas generaciones. Dios dice: adórame, y nosotros decimos: tengo cosas mejores que hacer. Dios dice: conóceme, y nosotros preguntamos: ¿qué gano con eso?
Como ves, la historia de la Expulsión, o la de Adán y Eva, trata sobre cómo la humanidad va en contra del flujo natural de la vida creado por Dios. Nosotros mismos, con nuestras acciones, somos la causa de nuestra expulsión del Paraíso.
Que la caridad de hoy comience en casa: escucha las palabras de Dios y ponlas en práctica. Ayuna de los deseos que te alejan de Él.
Ahora, consiéntete con la comida de hoy, un ragú de champiñones; encontrarás la receta en las notas del programa.
Oramos con San Gregorio de Narek (24): ¿Qué mérito tengo para pedirte algo en oración? ¿Puedo pedir el paraíso del que me he extraviado? ¿Tu magnífica gloria, que me ha sido negada? ¿Tu vida eterna, de la cual fui rechazado? ... Oh, Verbo viviente, para que, reconciliado a través de ti, el Espíritu Santo pueda volver a mí. A través de ti y de la voluntad del todopoderoso Espíritu Santo,
que sea purificado y presentado ante tu Padre, para que pueda, junto con él y por tu gracia,
a través del aliento de la salutación, estar inseparablemente unido a ti. Amén. (Traducido por Thomas J. Samuelian)
Recetas de Cuaresma del diácono Varoujan: Receta 7: Ragú de champiñones


