Adviento 5-50: Hambre de justicia
Día 5 de 50 de Adviento: Hambre
Junto con la celebración de Acción de Gracias en Estados Unidos llega la tradición de reunirse para una gran comida, símbolo de aquel primer banquete compartido por los peregrinos en el Nuevo Mundo. Quizás el hambre sea lo último que esperas escuchar hoy, pero Jesús siempre nos ofrecía lo inesperado, así que seguimos su ejemplo.
“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”, dice Jesús (Mateo 5:6) como parte del prefacio de sus enseñanzas esenciales en el Sermón del Monte. El hambre es una experiencia fisiológica. El cuerpo, en su interés por la supervivencia, le indica al cerebro que es hora de comer. El hambre debe ser satisfecha para que el resto del cuerpo siga funcionando.
En el ámbito espiritual no es diferente. Cuando el vacío que producen las búsquedas sin sentido envía una señal a nuestro interior, nuestro apetito espiritual se despierta.
Sabemos que, en el caso del hambre física, la comida puede variar. Algunos alimentos brindan una satisfacción inmediata, mientras que otros son más nutritivos. En el ámbito espiritual ocurre lo mismo. Hay comidas que solo satisfacen un antojo, como un dulce o un pastel, que nos dan una satisfacción rápida pero nos dejan con hambre de verdadero sustento. Aquí, Jesús nos señala el elemento del menú: la justicia. Aquellos que tienen hambre y sed de justicia serán saciados.
La justicia no es un concepto abstracto ni subjetivo. Jesús dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Recuerda que estamos en un viaje a través del Adviento. Nos estamos preparando para la revelación de una justicia que no nos dejará con hambre. Hoy sentimos hambre, pero también tenemos la garantía de que seremos saciados. La paciencia es necesaria en nuestra preparación.
Oremos con los Salmos (37)
No te irrites a causa de los malvados, ni envidies a los que hacen el mal; porque pronto se marchitarán como la hierba, como las plantas verdes pronto morirán. Confía en el Señor y haz el bien; habita en la tierra y disfruta de pastos seguros. Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará: hará que tu justicia resplandezca como el alba, y tu rectitud como el sol del mediodía. Guarda silencio ante el Señor y espera en él con paciencia; no te irrites cuando la gente triunfa en sus caminos, cuando llevan a cabo sus planes malvados. Refrena tu enojo y apártate de la ira; no te irrites, pues solo conduce al mal. Porque los malvados serán destruidos, pero los que esperan en el Señor heredarán la tierra. Dentro de poco, los malvados dejarán de existir; aunque los busques, no los encontrarás. Pero los humildes heredarán la tierra y disfrutarán de paz y prosperidad.
Portada: Luna y Gregory Beylerian para Epostle.net

2023 Epostle.net

2014 P. Vazken
2009 P. Vazken Movsesian
2023 Epostle.net

2023 Epostle.net
Deja un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?¡Siéntete libre de participar!