Armodoxy para hoy: 10 cápsulas de un minuto sobre el Padre Nuestro, número 2 – Padre nuestro
Jesús marca el tono de su oración con las primeras palabras. Es una conversación con Dios, pero Él no es abrumador. Él es "Padre nuestro". Es accesible. Es padre, es decir, alguien que se preocupa y es responsable de compartir su amor contigo. Es padre, quien te abraza en tu dolor y sufrimiento, y sonríe contigo ante la belleza que percibes. Él comparte tus alegrías y sufre contigo en los momentos de angustia.
Además, Él es nuestro Padre, no mi padre, no tu padre, sino nuestro padre. Como tal, Él es el Dios de todos. No hay hijos favoritos, todos somos sus hijos. Él es el Padre que distribuye su amor equitativamente entre todos sus hijos. Y por lo tanto, comprendemos que toda guerra es una guerra civil, porque la discusión y el malentendido ocurren entre nosotros y con un hermano o hermana, ya que todos compartimos el mismo padre. Las dos primeras palabras de la oración establecen a quién nos dirigimos. Padre nuestro.
Esta es la segunda de 10 cápsulas de un minuto para el verano.
https://epostle.net/wp-content/uploads/2025/07/sun-rise-on-earth-739-e1752506514851.jpg8781082Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2026-07-28 00:10:512026-07-29 10:43:15Padre nuestro (2 de 10)
Continuamos nuestra inmersión en la parábola del Hijo Pródigo (Lucas capítulo 15) enfocándonos en el padre de la historia.
Lo primero que aprendemos de él es que da por completo, sin restricciones ni condiciones. Su hijo menor le dice: “Dame mi herencia para que pueda irme, establecerme y comenzar mi vida”. El padre, siendo un hombre sabio, ciertamente entiende que su hijo podría perder o malgastar el dinero, pero no discute con él. Hay momentos en nuestras vidas en los que necesitamos dejar ir. Aunque sepamos más que nuestros hijos, su vida les pertenece. Sí, cometer errores puede ser doloroso, pero es en esos errores donde los hijos aprenden. Este padre entiende esta regla: deja ir a su hijo. Por difícil que sea, permite que su hijo, a quien ama, se vaya. Le permite establecer su propia vida.
La segunda vez que vemos al padre es cuando el hijo regresa. Recuerda que el hijo está arrepentido, o al menos comprende que puede tener una vida mejor regresando a la casa de su padre. Sin importar cuáles sean las intenciones del hijo, el padre, al verlo regresar, sale a su encuentro en el camino y ni siquiera permite que su hijo pida perdón. No juega al orgullo. No dice neciamente: "Esperaré a ver qué tiene que decir". Él está ahí para aceptar a su hijo. No dice: "Te lo dije. Sabía que volverías". En cambio, reconoce a su ser querido, el hijo al que cuidó, vio nacer y crió, ¡que ahora había regresado! Qué emocionado debió sentirse. Por supuesto, corrió hacia su hijo y lo abrazó.
Ahora bien, esto tiene dos dimensiones. Sigamos cada una de ellas. Primero, el padre en la parábola es una expresión de nuestro Padre Celestial. Dios en el cielo espera a que regresemos a casa y, cuando lo hacemos, no espera a que le roguemos para volver a Su Reino. Basta con que volvamos a casa para que Él se acerque a nosotros, abrazándonos y tomándonos, ¡Él nos recibe y nos da Vida! Eso es lo que hizo este padre y eso es lo que hace nuestro Padre Celestial.
Dios nos acepta como verdaderos hijos de Su Reino.
Segundo, las acciones del padre nos dicen qué se requiere de nosotros en nuestras relaciones, no necesariamente con los hijos, sino entre nosotros. Hay personas que nos han lastimado. El grado del daño no es lo importante. Quizás hemos llorado por una palabra mal dicha o hemos quedado devastados por una traición. El dolor ha dejado un abismo en nuestras relaciones con los demás. Todos hemos creado divisiones entre nosotros y Dios en virtud de nuestras acciones o inacción, sin embargo, Dios nos ha dado un camino de regreso. Nosotros también debemos hacer lo mismo y dejar las puertas abiertas para que esas personas regresen a nosotros. En otras palabras, es momento de terminar con los rencores. No te dejes atrapar por el orgullo insensato. Deja las puertas abiertas sin esperar que alguien entre. No esperes a que quienes te lastimaron regresen, solo ten presente que, en el fondo, existen muchos deseos que quizás no se comprendan. Si la puerta está abierta, ellos podrían regresar y, cuando lo hagan, los abrazarás.
Reconoce que tu corazón te está hablando. No pienses solo con la mente. Prepárate para recibir. Prepárate para abrazar, para estrechar, para rodearlos con el amor que hay en tu corazón. Este es el ejemplo que Jesús nos da a través del personaje del padre.
Ahora rezamos la oración de San Nerses Shnorhali, de “Confieso con fe”:
Confieso con fe y te adoro, Padre, Hijo y Espíritu Santo, esencia increada e inmortal, creador de ángeles, de los seres humanos y de todo lo que existe. Ten misericordia de tus criaturas y de mí, un gran pecador. (1/24)
https://epostle.net/wp-content/uploads/2025/07/sunset-kingdom-741.jpg11251125Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2026-03-05 00:01:032026-03-02 21:04:07Padre y ejemplo
Armodoxy para hoy: Aplicando al Padre – Día 17 de Cuaresma
Continuamos aprendiendo de la parábola del hijo pródigo (Lucas 15) y hoy seguimos analizando el carácter del padre. Ayer hablamos de él como una expresión del amor de nuestro Padre Celestial. Hoy, comprendemos la importancia de este tiempo de Cuaresma al aplicar el amor del padre a nuestras propias vidas.
Las acciones del padre del hijo pródigo nos enseñan lo que se requiere de nosotros en nuestras relaciones, no necesariamente con los hijos, sino entre nosotros. Hay personas que nos han lastimado. El grado del daño no es lo importante. Quizás hemos llorado por una palabra mal dicha o nos hemos sentido devastados por una traición. El dolor ha abierto un abismo en nuestras relaciones con los demás. Todos hemos creado divisiones entre nosotros y Dios debido a nuestras acciones o nuestra falta de ellas, sin embargo, Dios nos ha dado un camino de regreso. Nosotros también debemos hacer lo mismo y dejar las puertas abiertas para que esas personas vuelvan a nosotros. En otras palabras, es momento de terminar con los rencores. No te dejes atrapar por el orgullo insensato. Deja las puertas abiertas sin esperar que alguien cruce el umbral. No esperes a que quienes te han lastimado regresen, solo ten presente que, en el fondo, existen muchos deseos que quizás no comprendas. Si la puerta está abierta, ellos podrían volver y, cuando lo hagan, debes abrazarlos y lo harás.
Tu corazón te está hablando. No pienses con la mente. Prepárate para recibir. Prepárate para acoger, para abrazar, para envolverlos con el amor que llevas en tu corazón. Este es el ejemplo que Jesús nos da a través del personaje del padre en la parábola. Por un lado, nos muestra lo que hace nuestro Padre Celestial y el ejemplo que debemos seguir con quienes nos rodean. Por otro lado, hemos orado: "Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden". Dios nos perdona. Por lo tanto, nosotros debemos perdonar a los demás.
Tu acto de caridad hoy consiste en abrir las puertas que has cerrado. Ayuna de los cerrojos que mantienen las puertas cerradas y que impiden que las relaciones continúen.
El menú de Cuaresma de hoy incluye fideos asiáticos con edamame.
Oremos, con San Gregorio de Narek (12): [Señor] Inscribe tu nombre en la claraboya de mi morada. Cubre el techo de mi templo con tu mano. Marca el umbral de mi celda con tu sangre. Imprime el exterior de mi puerta con tu señal. Protege con tu mano derecha la estera donde descanso. Amén. (Traducido por Thomas J. Samuelian)
https://epostle.net/wp-content/uploads/2025/03/IMG_5742.jpg13652048Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2025-03-19 00:01:492025-03-18 21:43:55Aplicando al Padre – Día 17 de 40
Armodoxy de hoy: Esperando pacientemente – Día 16 de Cuaresma
Continuando con la parábola del hijo pródigo, hoy observamos la figura del padre, quien espera con firmeza el regreso de su hijo a casa.
Primero aprendemos que el padre da sin restricciones ni condiciones. Su hijo le dice: “Dame mi herencia para que pueda irme, establecerme y comenzar mi vida”. El padre, siendo un hombre sabio, ciertamente comprende que su hijo podría perder o malgastar el dinero, pero no discute con él. Lo deja ir. Aunque sabe lo que puede pasar, también acepta que la vida de su hijo le pertenece a él. Sí, cometer errores puede ser doloroso, pero es a través de esos errores que los hijos aprenden.
La segunda vez que vemos al padre es cuando el hijo regresa. Recuerda que el hijo está arrepentido, o al menos comprende que puede tener una vida mejor regresando a la casa de su padre. Sin importar cuáles sean las intenciones del hijo, el padre, al verlo en el camino de regreso, corre a su encuentro y ni siquiera permite que su hijo pida perdón. No juega al orgullo. No dice neciamente: “Déjame esperar a ver qué tiene que decir”. Él está ahí para aceptar a su hijo. No dice: “Te lo dije. Sabía que volverías”. En cambio, reconoce a su ser querido —el hijo al que cuidó, dio a luz y crió— ¡que ahora ha regresado! Qué emocionado debe estar. Por supuesto, corre hacia su hijo y lo abraza.
El padre en la parábola es una expresión de nuestro Padre Celestial. Jesús nos da un vistazo del amor incondicional de Dios. Dios en el cielo espera a que volvamos a casa y, cuando decidimos regresar, no espera a que roguemos para volver a Su Reino. Él espera pacientemente a que demos ese primer paso de retorno. Es entonces cuando se acerca a nosotros y nos abraza por completo. ¡Nos recibe y nos da Vida! Dios nos acepta como verdaderos hijos de su Reino. Su aceptación es un hecho. El requisito es que digamos: “Sí, he pecado. He tomado el camino equivocado. He malgastado lo que Dios me ha dado. Quiero encontrar paz. Quiero encontrar ese amor en el que Dios me creó”. Dios espera a que digamos: “Estoy listo”, y después de eso, todo toma su lugar.
Tu acto de caridad hoy sigue el espíritu del padre del hijo pródigo: acepta a quienes se han alejado. ¿Están buscando una forma de volver y te preguntas qué tan dispuesto estás a perdonar? Ayuna hoy de todo aquello que te impide abrir la puerta de tu corazón.
La receta de hoy es bocaditos de cereza y nuez; el enlace a la receta se encuentra abajo.
Oramos, con San Gregorio de Narek, (33) Oh Señor, prepáranos moradas honorables para participar de tu cordero celestial, para que podamos comer el maná vivificante de la nueva salvación y escapar de los castigos de la condenación. Que nuestra blasfemia sea purificada en el fuego del refinador, como el profeta habló del carbón encendido con las tenazas de la ofrenda en el altar, para que tu misericordia sea proclamada en todas las cosas como la bondad amorosa del Padre, quien abrazó al hijo pródigo con herencia paternal y condujo a la prostituta a la dicha del reino celestial, fue proclamada por el Hijo de Dios. Amén. (Traducido por Thomas J. Samuelian)
Desde Armenia, el Muiron ha sido preparado y bendecido, y ahora entra en tu hogar. Comenzamos este análisis profundo con Jesucristo, y con Él lo terminamos: el alfa y la omega, la a y la z, el ayb y el keh, el centro de nuestra fe. El Santo Muiron es bendecido en el mismo lugar donde Jesús descendió y designó dónde se construiría la Iglesia del pueblo armenio. Desde ese mismo lugar, el Santo Etchmiadzin, la luz del Santo Muiron ahora necesita irradiar hacia el mundo.
Nuestro punto de partida para esta serie fue la historia relatada en el Evangelio de Mateo (26), sobre una mujer que unge a Jesús. Jesús hizo una pausa en las labores mundanas del mundo y se centró en el acto de amor, caridad y cuidado que se le ofrecía. Nuestro mundo actual no es diferente al tiempo de Cristo. Ciertamente, hay más personas y podemos creer que nuestros problemas son más complejos, pero en realidad, nosotros, las personas, somos impulsados por los mismos deseos, pasiones y tentaciones. El orgullo, la envidia, la ira, la pereza, la gula, los deseos y la lujuria fueron y siguen siendo las razones de todos nuestros problemas. Cada siete años, nuestra Iglesia hace una pausa en lo mundano y celebra el amor de Cristo con esta excéntrica y hermosa tradición.
El Santo Muiron es el vehículo del Espíritu Santo que se comunica con nosotros, con cada uno de nosotros. En la víspera del nacimiento de nuestro Señor, los ángeles proclamaron: “Paz en la tierra y buena voluntad entre los hombres”. Al final de su ministerio, nuestro Señor dice: “La paz les dejo...”, pero para que no quedemos huérfanos, Él promete el Espíritu Santo. En Pentecostés, la Iglesia cristiana, el Cuerpo de Jesucristo, se establece por el poder del Espíritu Santo.
La Santa Iglesia cristiana ha tenido un mensaje constante durante dos milenios, el mismo mensaje proclamado en el pesebre: paz en la tierra y buena voluntad entre los hombres.
Gota a gota, el Santo Muiron fue preparado a lo largo del tiempo y bendecido con los elementos más costosos y extraordinarios que se encuentran en la tierra: los árboles, su savia y frutos, las flores y la vegetación, los aceites y néctares, la energía del Ararat, la santidad de Etchmiadzin, el poder de la Santa Cruz, las palabras del Santo Evangelio, el Santo Geghart; todo mezclado por San Gregorio el Iluminador y toda la asamblea de santos, desde los tiempos de Cristo hasta hoy, quienes añaden sus oraciones, lágrimas y alegría a esta mezcla. En otras palabras, todo lo necesario, todo lo que necesitamos para lograr la paz y la buena voluntad entre nosotros, está ante ti.
Cada siete años, en medio de un mundo que sufre, este elixir exótico es mezclado y bendecido en Armenia y distribuido como un tónico para el mundo. Es el regalo de Dios, presentado al mundo a través de la Iglesia armenia. Como anunció Jesús: “Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo”. (Juan 16)
Con este antecedente, ahora se te invita a unir tus oraciones a este Muiron, a decir “Amén” a la unción que nos une a nuestro pasado, a nuestro futuro y a toda la eternidad. Este es el séptimo año. Esta es la bendición del Santo Muiron.
Oramos, con la oración de la bendición del Santo Muiron: Oh, Señor misericordioso, envía tu todopoderoso Espíritu Santo y haz de esta una unción de santidad, gracia espiritual, vida para mi vida, protector de mi espíritu y de mi cuerpo, un aceite de alegría que nos fue dado a través de la ley pero iluminado a través de la nueva Alianza, con el cual ungiste a tus santos apóstoles, y a todos nosotros a través del nuevo nacimiento de la santa fuente del bautismo... para que, manteniéndonos alejados del mal, podamos llegar a conocerte en santidad como tus hijos, y estar contigo siempre, teniéndote a ti, Padre y Espíritu Santo, con nosotros y a Cristo en nuestro corazón, siempre. Amén.
https://epostle.net/wp-content/uploads/2024/09/ccdc5046-5a9d-45b8-a454-ffb1cc404424.jpeg10241024Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2024-09-20 00:01:352024-09-19 22:20:16Muiron, conectando las gotas
El siguiente paso con el P. Vazken #698: Un viaje personal para conocer al padre adoptivo de Jesús. Este es un encuentro que comenzó hace 39 años, llega a una reunión y avanza hacia un sermón de compasión y cuidado. La religión en Estados Unidos: la mezcla de política y religión, la Iglesia evangélica y el cristianismo para el resto. La religión como lubricante y conductor para promover agendas políticas, una advertencia y un llamado a la razón. Meet the Press 17/10/21 Fallecimiento de Colin Powell El hijo de José y María (blog) Superman III Cassandra Wilson
Producido por Suzie Shatarevyan para InHisShoes.org ¡Escúchalo bajo demanda a través de Stitcher Radio! Escúchalo en Apple Podcasts
https://epostle.net/wp-content/uploads/2021/10/image-1.jpeg15001200Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2021-10-21 16:50:432022-08-23 22:53:29Encontrándome con José de nuevo