Y entonces fueron 72
Armodoxy para hoy: Y entonces fueron 72
Este fin de semana, la Iglesia Armenia celebra a los “72 discípulos de Jesús”. Antes de que me acuses de inclinar la balanza al añadir 60 personas más al grupo de 12 que todos conocemos, lee los detalles en el Evangelio de Lucas (capítulo 10): “El Señor designó a otros setenta y dos y los envió de dos en dos delante de él a cada ciudad y lugar a donde él había de ir. Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies”.
El discipulado en el Evangelio fue un llamado dirigido a un grupo de estudiantes de Jesús, con una misión clara. Jesús envió a estos 72 discípulos con estas palabras: “Id; he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos... En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: Paz sea a esta casa. Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros. Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante; y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios”.
Con estas palabras, Jesús marca la pauta para la actividad misionera cristiana. Es una actividad enfocada y de servicio desinteresado. Se trata de difundir el Evangelio que, como escuchamos en el pasaje, se centra en la paz. Con esta misma invitación, muchas personas han seguido el llamado de Jesús; algunos dentro del clero, otros lo han adoptado como una forma de vida en su ministerio laico personal.
Es a partir de este pasaje que el cristianismo fue transmitido y difundido. Todo lo que sabemos de Jesús, de Su amor y de Sus enseñanzas, nos llegó gracias al trabajo de estos fieles discípulos de Jesús, quienes trabajaron a través de este Cuerpo Santo, la Iglesia.
El enfoque de hoy en los 72 nos ayuda a ir más allá de las imágenes estereotipadas y del número 12. En el pasaje que leemos, nota que los 72 son mencionados sin distinción de género. En la Iglesia primitiva, el discipulado era accesible para todos.
En cada momento de nuestras vidas, se nos invita a ser discípulos de Cristo. No busques más allá de ti mismo para encontrar la apertura necesaria a la enseñanza divina de Jesucristo.
Señor, abre mi corazón a tu voz y a tu invitación. Tu Reino está lleno de amor, ayúdame a vivirlo y luego a compartirlo. Te lo pido humildemente en tu nombre. Amén.
Foto de portada: Discípulo en la Catedral de Ghazanchetsots, 2014, P. Vazken

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