Epílogo
Epílogo
El Evangelio de San Juan termina con las palabras: “Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, supongo que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén”. (21:25)
Siempre supuse que esto era una hipérbole, una declaración exagerada que no debía tomarse literalmente. Después de todo, el relato del Evangelio abarca tres años de la vida de Jesús, desde el bautismo hasta la resurrección. Y técnicamente, el relato de San Juan puede extenderse a lo largo de un solo año. Incluso si se registrara un evento o milagro cada minuto de su vida despierto, el proceso de registro no se vería limitado por la cantidad de espacio en el planeta.
San Juan escribe estas palabras después de su relato de la Resurrección y durante el tiempo en que la comunidad cristiana se estaba organizando y la Iglesia echaba raíces a medida que se expandía. Tras la Resurrección de Cristo, el mensaje se propagaba como la pólvora, a medida que más y más personas experimentaban una nueva mentalidad, donde ya no había que temer a la muerte y el amor de Dios estaba fácilmente disponible para todos.
Durante las últimas semanas (desde Pascua), he presentado el trabajo del Centro de Ministerios Juveniles de la Iglesia Armenia desde 2003. La serie, titulada “Fue hace 20 años hoy”, relató milagros y eventos que tuvieron lugar desde una pequeña iglesia construida sobre la fe en el poder de la resurrección sobre la crucifixión, la luz sobre las tinieblas, el amor sobre el odio. Mientras escribía la última entrada, me di cuenta de que había mucho más que podría haber registrado, mucho más que debería compartirse, tanto más que quizás no habría suficiente espacio o tiempo para escribirlo. No, estas palabras no son una hipérbole, sino que reflejan una comprensión genuina del impacto que el mensaje cristiano ha tenido en la vida de las personas. Una persona que pasa del dolor a la sanación se multiplica por el número de personas a las que afecta en y con su vida.
Ahora, en el caso de Cristo, el Hijo de Dios, que manifiesta el Espíritu Divino en nuestro mundo, ¿podemos siquiera comprender el efecto que tuvo la Encarnación en el mundo? El pasaje que leímos arriba es el epílogo del Evangelio de San Juan. Es el final de un Evangelio que comenzó diciendo: "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron".
La Luz lo consume todo, lo revela todo y, con la Luz, no puede haber tinieblas.
Oramos la oración de San Nersess Shnorhali de la hora 21a.
Oh Cristo, Luz Verdadera, haz a mi alma digna de contemplar con alegría la luz de Tu gloria, en aquel día en que me llames, para descansar en la esperanza de los bienes en las mansiones de los justos hasta el día de Tu venida gloriosa. Ten piedad de Tus criaturas y de mí, un gran pecador.
Portada: Festival de tecnología, Ereván 2014, P. Vazken


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