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De siete humanos a uno divino
/0 Comentarios/en Armodoxy for Today, Daily MessageArmodoxia para hoy: Siete humanos ante lo Divino
Esta semana, al examinar el concepto de expulsión, descubrimos que lo que nos separa de Dios es nuestro pecado. Al igual que la cortina que cubre el Santo Altar en nuestras iglesias armenias, la cual nos impide presenciar la celebración de la santa y épica Divina Liturgia, nuestro pecado nos impide ser testigos de la grandeza y la gloria de Dios en su totalidad.
Aprendimos que el pecado significa no alcanzar la meta de la perfección y, en ese sentido, todos somos pecadores porque somos imperfectos. Jesús se asegura de que comprendamos que la perfección como objetivo significa ir más allá de las expectativas humanas. En el Sermón del Monte, Jesús contrasta lo humano con lo Divino al decir "Habéis oído...", por ejemplo, "no matarás", "pero yo os digo..." que la ira o el odio hacia el prójimo equivalen al asesinato. O que tener pensamientos lujuriosos sobre la esposa de otro es cometer adulterio. Y nos presenta el estándar más elevado de amar a tus enemigos y orar por quienes te persiguen. (Mateo 5)
Aquí empezamos a comprender por qué la Iglesia señaló siete expresiones como los "pecados capitales". A saber: soberbia, envidia, gula, lujuria, avaricia, ira y pereza. Estos son los sentimientos, las expresiones, que nos impiden alcanzar la perfección. Son expresiones que están bajo nuestro propio control. Estos son los rasgos humanos que debes gestionar y superar para aspirar a lo Divino.
Oramos con la novena hora de la oración "Confieso con fe" de San Nerses Shnorhali: Señor que todo lo provees, coloca tu santo temor como guardia ante mis ojos para que no miren con lujuria; ante mis oídos para que no se deleiten escuchando palabras malvadas; ante mi boca para que no diga falsedades; ante mi corazón para que no piense en el mal; ante mis manos para que no cometan injusticias; ante mis pies, para que no caminen por senderos de injusticia; sino dirígelos para que siempre estén de acuerdo con todos tus mandamientos. Ten misericordia de tus criaturas y de mí, un gran pecador. Amén.
Bienvenido al pecado durante la Cuaresma
/0 Comentarios/en Armodoxy for Today, Daily MessageArmodoxia para hoy: Bienvenido al pecado
Uno de los conceptos o temas más incomprendidos en el cristianismo es el pecado. Nuestra comprensión, o falta de ella, sobre el pecado proviene de modelos que nos han sido impuestos y que nos han condicionado desde la infancia. Asociamos el pecado con lo malo o lo maligno en nuestra vida porque el mal se castiga o, al menos, produce consecuencias desfavorables. Más aún, en la religión, particularmente en el sistema de pensamiento judeocristiano tradicional, el castigo por el mal se ve aumentado por conceptos de condena y condenación. Estos modelos se infiltran en nuestra vida adulta y sesgan nuestra percepción de la vida. Distorsionan nuestra visión de lo que es la vida y de lo que puede llegar a ser.
La verdad es que todas nuestras acciones, no solo las malas, sino todo lo que hacemos, tienen consecuencias. Las acciones se componen de pensamientos emocionales y se llevan a cabo por medios físicos. Las leyes del movimiento de Newton nos dicen que a cada acción hay una reacción opuesta e igual. Esto se aplica tanto al mundo físico como al espiritual.
Así que comencemos diciendo que todo mal es pecado, pero no todo pecado es mal.
Pecar significa errar el blanco. Imagina un blanco grande y, en él, un círculo central. Ese gran círculo negro es el centro. Ahora imagina que tienes un arco y una flecha en tus manos. Tensas el arco y sueltas la flecha. La flecha viaja a través del espacio, del tiempo y finalmente llega a su destino. Apuntaste al centro, apuntaste a la perfección, pero de alguna manera no lo lograste. Erraste el blanco. Puede que hayas quedado lejos del objetivo o que hayas estado cerca. De hecho, ¡puede que ni siquiera hayas tocado el blanco! Sin importar el caso, ya sea cerca o lejos del centro, ¡erraste el blanco! Pecaste. Cerca o lejos del área objetivo, es un pecado. El pecado es pecado. Apuntaste a la perfección pero te quedaste corto. Erraste el blanco.
Cada uno de nosotros se esfuerza por alcanzar la perfección. Todos queremos dar en el blanco, queremos lo mejor para nosotros, para nuestras familias, para nuestros hijos; pero viajamos a través del espacio y el tiempo, muy parecido a la flecha, y nos vemos influenciados por muchos factores, incluyendo el viento, sucesos inesperados, falta de enfoque u obstáculos inadvertidos, y no logramos dar en el blanco.
Al concluir nuestra segunda semana de Cuaresma, comprender el pecado en estos términos nos ayuda en nuestro camino, especialmente al conocer a los personajes de las próximas semanas: el hijo pródigo, el administrador deshonesto y el juez injusto.
Tu acto de caridad hoy es perdonar a quienes han creado una jerarquía del pecado. Perdónate a ti mismo. Ayuna hoy de juzgar a los demás.
Oremos: Padre Celestial, que haces brillar tu sol sobre buenos y malos, sobre justos e injustos, permite que los rayos del sol toquen y consuman el juicio que recorre mi ser, para comprenderme también a mí como pecador. Ayúdame en este camino de Cuaresma. Amén.
Eclipsando a Dios durante la Cuaresma
/0 Comentarios/en Armodoxy for Today, Daily MessageArmodoxia para hoy: Eclipsar a Dios inesperadamente
Los eventos astronómicos han captado mi atención desde mi infancia, especialmente aquellos que puedes observar desde la comodidad de tu hogar. Por eso, me quedé despierto y, con ese asombro infantil, observé con admiración cómo la Luna se deslizaba fuera de la luz del Sol hacia la sombra de la Tierra y luego volvía a salir. No sé qué me resulta más asombroso: el hecho de que estos enormes cuerpos astronómicos bailen con gracia en el cielo, o el hecho de que su movimiento esté tan delicadamente alineado con las leyes universales del movimiento que este evento se predijo con precisión de minutos hace cientos de años.
Esta semana, nos hemos inspirado en el pasaje del Evangelio que se leyó el Domingo de la Expulsión. En él, Jesús dice: “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda”. (Mateo 5)
¿Viste el eclipse? Jesús, con estas palabras, nos dice que ¡hay algo más importante que Dios! Dios queda eclipsado por nuestra necesidad de reconciliarnos los unos con los otros. Has ido a la iglesia a adorar a Dios, a ofrecerle tu sacrificio, pero hay algo más importante: reconciliarte con tu hermano. Él dice: deja tu ofrenda en la iglesia —apártate de Dios— hasta que primero te reconcilies con tu hermano. Estar en paz y en armonía con los demás eclipsa cualquier gesto piadoso de adoración o culto a Dios.
El mensaje cristiano trata sobre las personas. Se trata de armonía, y esa existencia pacífica surge cuando nos convertimos en parte de la solución. No se trata de mirar al cielo, sino de acercarnos los unos a los otros aquí en la Tierra. Si ha de haber armonía en nuestras vidas, si ha de haber paz en este mundo, no será porque yo eleve una oración hacia arriba, sino porque ofrezco una oración hacia los lados. Me acerco a mis hermanos y hermanas como un vehículo de amor. La verdadera paz, la verdadera armonía, la verdadera existencia se trata de que nos amemos los unos a los otros.
Esto nos llega hoy como un recordatorio de que nuestro camino de Cuaresma consiste en aprovechar estos 40 días para hacer que los 325 días que le siguen —es decir, la vida misma— sean más significativos y estén en armonía con los demás.
Practica la caridad hoy brindando luz a alguien que esté amargado con la vida. Sácalo de la sombra y llévalo a la luz. Ayuna hoy de la piedad superficial y comprende que el cristianismo se trata de la paz en la Tierra a través de la buena voluntad entre las personas.
Recemos la oración de San Nerses Shnorhali (23): "Señor misericordioso, ten piedad de todos tus fieles, de los que son míos y de los que me son extraños, de los que conozco y de los que no conozco, de los vivos y de los muertos, y perdona a todos mis enemigos y a quienes me odian por las ofensas que han cometido contra mí; aparta de ellos la malicia que me tienen, para que sean dignos de Tu misericordia. Amén."
Extractos de la expulsión
/0 Comentarios/en Armodoxy for Today, Daily MessageArmodoxy para hoy, domingo de expulsión
Este domingo de Cuaresma se le conoce como el domingo de la expulsión. Al reflexionar sobre el pasaje del Evangelio que nos prescriben los Padres de la Iglesia, comprendemos que se nos llama a una comprensión más madura de nuestra fe y de nuestra responsabilidad como hijos de esa fe.
La expulsión se refiere al exilio de la humanidad del Paraíso, tal como se narra en el libro del Génesis. Curiosamente, los pasajes de las Escrituras para este día, tanto de Romanos 9 y 10 como de Mateo capítulo cinco, señalan que debemos practicar el Evangelio del Amor tal como nos lo presenta Jesucristo. Mientras leo el pasaje del Evangelio, escucha con atención lo que Cristo nos pide. El pasaje completo es del capítulo cinco de Mateo, versículos 17 al 48. Leeré un extracto.
Jesús dice: Han oído que se dijo a los antiguos: no matarás, y todo el que mate será responsable ante el juicio. Pero yo te digo que si te enojas con tu hermano o hermana, serás responsable ante el juicio.
Así que, cuando presentes tu ofrenda en el altar, si recuerdas que tu hermano o hermana tiene algo contra ti, deja tu ofrenda ante el altar y ve; reconcíliate primero con tu hermano o hermana, y luego ven y presenta tu ofrenda.
Han oído que se dijo: no cometerás adulterio, pero yo te digo que todo el que mira a una mujer con deseo ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.
Han oído que se dijo desde la antigüedad: no jurarás en falso, sino que cumplirás los votos que has hecho al Señor. Pero yo te digo: no jures en absoluto.
Han oído que se dijo: ojo por ojo y diente por diente. Pero yo te digo: no resistas al malvado.
Han oído que se dijo: amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo, pero yo te digo: ama a tus enemigos, reza por quienes te persiguen, para que seas hijo de tu Padre que está en los cielos, pues él hace salir su sol sobre malos y buenos, y envía la lluvia sobre justos e injustos.
Como mencioné antes, esto es solo un extracto del pasaje completo del Evangelio, y espero que te tomes un tiempo para leer el pasaje completo aquí; comprendes que existe una ley, pero el mensaje de Jesús es superior a esa ley. Es el cumplimiento de esa ley. En otras palabras, conoces la ley, pero existe un estándar más alto, uno que Jesús nos entrega, el cual resume al final del pasaje diciendo: “Sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto”.
Por lo tanto, somos responsables de cómo vivimos nuestras vidas. Ves en el libro del Génesis, en la historia de la expulsión, que se jugó al juego de las culpas, primero por la mujer, luego por el hombre, y después por el tentador. La mujer dice que él la obligó. El hombre le dice a Dios, quien cuestiona su desobediencia, que la serpiente lo obligó. Lo que Jesús nos dice es que tú, yo, todos somos culpables de hacerlo. Esta semana analizaremos más de cerca ese pecado, lo que significa para nosotros durante el camino de la Cuaresma, cómo lo enfrentamos y qué significa en nuestras vidas como cristianos.
Protégete de la tentación -9de10
/0 Comentarios/en Armodoxy for Today, Daily Message, Lord's Prayer - The Our Father, Mini Series, One Minute for Summer TimeArmodoxia para hoy: 10 minutos sobre el Padre Nuestro, parte 9 – Protégenos de la tentación
“Y no nos dejes caer en tentación” resulta un poco confuso cuando lo recitamos al final del Padre Nuestro. Nos lleva a creer que, de alguna manera, estamos bajo los hilos de un gran titiritero y le suplicamos que no nos dirija hacia la tentación.
La verdadera petición aquí es que Dios nos proteja de la tentación. Cuando veas, escuches o pienses en cosas tentadoras, pide que Dios te dé la sabiduría, la claridad de visión y la apertura mental para alejarte de aquello que te atrae al pecado.
La tentación nos rodea. Dios no nos lleva a ella; más bien, nos da las herramientas con las que puedes superarla. Cuando Jesús nos ofrece el Padre Nuestro, lo hace en el contexto del Sermón del Monte, donde nos desafía a todos a encontrar la pureza de mente mientras vivimos nuestras vidas. Dios te da la fuerza y la voluntad para no ser guiado hacia ella.
El minuto de hoy sobre el Padre Nuestro, para el tiempo de verano.
Perdona nuestras deudas -7de10
/0 Comentarios/en Armodoxy for Today, Daily Message, Lord's Prayer - The Our Father, Mini Series, One Minute for Summer TimeArmodoxy para hoy: 10 minutos sobre el Padre Nuestro, parte 7 - Perdona nuestras deudas
Ofensas, deudas; hemos escuchado ambas palabras en la traducción al español del Padre Nuestro. Ya sea algo que debes, como una deuda, o algo que has quebrantado, pedimos que se nos perdonen nuestras deudas y nuestras ofensas. Es la única declaración en la oración que es condicional. Le pedimos a Dios que nos perdone nuestro pecado en la misma medida en que nosotros perdonamos a los demás. “Perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Si solo perdono a mi deudor la mitad de su deuda, puedo estar seguro de que se me perdonará la mitad de la mía. Entendido de esta manera, comprendemos que nuestro perdón, el ser limpiados de nuestra deuda, está completamente en nuestras manos. Jesús nos garantiza claramente un borrón y cuenta nueva, el perdón total y completo del pecado, hasta el punto en que no tienes que dudarlo. Todo lo que llevas cargando sobre tus hombros queda liberado, siempre y cuando tú liberes la deuda de aquellos que te deben algo.
Como en todo el cristianismo, estamos llamados a asumir la responsabilidad a través de nuestras acciones.
El minuto de hoy sobre el Padre Nuestro, para el tiempo de verano.
Joven pecado – Día 15 de 40
/0 Comentarios/en Armodoxy for Today, Daily MessageArmodoxia para hoy: Pecado juvenil – Día 15 de Cuaresma
La parábola del hijo pródigo (Lucas 15) es lo que examinamos esta semana y comenzamos con el hermano menor, aquel identificado como el “hijo pródigo”.
Según la parábola, Jesús dice que el hermano menor deseaba una vida distinta a la que llevaba. Albergar pensamientos sobre una vida diferente o mejor es algo bastante común. Cuando el deseo nos motiva, nos preguntamos: ¿por qué no debería tener las mejores cosas de la vida? En el caso de este joven, él tenía los medios, su padre tenía los recursos, así que, ¿por qué no aprovechar la situación e ir por todo? Entonces, ¿cuál es el “pecado” del hijo menor? Él se deja llevar por sus pasiones y la energía propia de la juventud, y quizás por un poco de impaciencia. ¡Aprovecha la oportunidad y toma lo que puede! ¿Dónde está el pecado?
Tomar lo que se te da no es un pecado. Es tu don. Te pertenece. ¡El pecado es desperdiciar ese don! El pecado es tomar tu regalo y abusar de él.
Dios nos ha dado talentos a cada uno de nosotros. Nos ha dado la vida misma. De hecho, el aliento que respiramos es un regalo, al igual que la sonrisa en nuestro rostro, nuestra capacidad de abrazar y nuestra pasión por ayudar a los demás. Al igual que el hijo pródigo, desperdiciamos lo que se nos ha dado de una manera imprudente y, a veces, abusiva. Consumimos nuestras vidas con minucias y, por lo tanto, abandonamos la calidad. Dios nos ha dado una sonrisa que iluminaría una habitación y la ocultamos; nos avergüenza mostrar nuestra bondad. Nos ha dado la capacidad de hablar y, en cambio, mantenemos la boca cerrada, o si la abrimos, la llenamos de conversaciones ociosas y chismes. Nos ha dado manos para sostener, levantar y ayudar a otros, pero en lugar de eso, las atamos y nos negamos a ayudar a quienes lo necesitan. Nos ha dado pies para caminar por los senderos de la rectitud y, en cambio, llevamos nuestros cuerpos a lugares sombríos.
El acto de caridad para hoy es hacer un inventario de los dones que has recibido. Haz una lista de esos talentos, coloca una marca de verificación en los que usas, un cero (0) en los que no usas y una 'x' en aquellos que abusas. Mira tu lista: ¿estás respetando ese don o lo estás desperdiciando? Ayuna hoy de tomar decisiones apresuradas; en su lugar, contempla tu interacción con tus talentos. Luego, consiéntete con una ensalada de pepino Suonomo siguiendo la receta de abajo.
Oramos con San Gregorio de Narek (27): He pecado contra los talentos de tus dones incomprensibles, incesantemente he pecado... Pero si tú, Señor Jesús, te acercas a mí con amorosa bondad mientras me asfixio con suspiros de dolor, entonces, como prometieron las Escrituras, “Tu cura limpiará los pecados más grandes”. Y a través de tu bondad infinita me uniré a ti, con tu imagen de luz reimpresa en mi alma. Expiado y restablecido en tu salvación, alcanzaré la vida inmortal de los virtuosos y te daré gloria por siempre con el Padre y el Espíritu Santo. Amén. (Traducido por Thomas J. Samuelian)
Recetas de Cuaresma del diácono Varoujan: Receta 15: Suonomo (Ensalada de pepino)
Bienvenido al pecado – Día 13 de 40
/0 Comentarios/en Armodoxy for Today, Daily MessageArmodoxy para hoy: Bienvenido al pecado: día 13 de Cuaresma
Uno de los conceptos o temas más incomprendidos en el cristianismo es el pecado. Nuestra comprensión, o falta de ella, sobre el pecado proviene de modelos que nos han sido impuestos y que nos han condicionado desde la infancia. Asociamos el pecado con lo malo o lo maligno en nuestra vida porque el mal se castiga o, al menos, produce consecuencias desfavorables. Más aún, en la religión, particularmente en el sistema de pensamiento judeocristiano tradicional, el castigo por el mal se ve aumentado por conceptos de condena y condenación. Estos modelos se infiltran en nuestra vida adulta y sesgan nuestra percepción de la vida. Distorsionan nuestra visión de lo que es la vida y de lo que puede llegar a ser.
La verdad es que todas nuestras acciones, no solo las malas, sino todo lo que hacemos, tienen consecuencias. Las acciones se componen de pensamientos emocionales y se llevan a cabo por medios físicos. Las leyes del movimiento de Newton nos dicen que a cada acción hay una reacción opuesta e igual. Esto se aplica tanto al mundo físico como al espiritual.
Así que comencemos diciendo que todo mal es pecado, pero no todo pecado es mal.
Pecar significa errar el blanco. Imagina un blanco grande y, en él, un círculo central. Ese gran círculo negro es el centro. Ahora imagina que tienes un arco y una flecha en tus manos. Tensas el arco y sueltas la flecha. La flecha viaja a través del espacio, del tiempo y finalmente llega a su destino. Apuntaste al centro, apuntaste a la perfección, pero de alguna manera no lo lograste. Erraste el blanco. Puede que hayas quedado lejos del objetivo o que hayas estado cerca. De hecho, ¡puede que ni siquiera hayas tocado el blanco! Sin importar el caso, ya sea cerca o lejos del centro, ¡erraste el blanco! Pecaste. Cerca o lejos del área objetivo, es un pecado. El pecado es pecado. Apuntaste a la perfección pero te quedaste corto. Erraste el blanco.
Cada uno de nosotros se esfuerza por alcanzar la perfección. Todos queremos dar en el blanco, queremos lo mejor para nosotros, para nuestras familias, para nuestros hijos; pero viajamos a través del espacio y el tiempo, muy parecido a la flecha, y nos vemos influenciados por muchos factores, incluyendo el viento, sucesos inesperados, falta de enfoque u obstáculos inadvertidos, y no logramos dar en el blanco.
Al concluir nuestra segunda semana de Cuaresma, comprender el pecado en estos términos nos ayuda en nuestro camino, especialmente al conocer a los personajes de las próximas semanas, a saber: el Hijo Pródigo (mañana), el administrador deshonesto y el juez injusto.
Tu acto de caridad hoy es perdonar a quienes han creado una jerarquía del pecado. Perdónate a ti mismo. Ayuna hoy de juzgar a los demás. Prueba un especial de sábado con espárragos salteados; encontrarás la receta a continuación.
Oremos: Padre Celestial, que haces brillar tu sol sobre buenos y malos, sobre justos e injustos, permite que los rayos del sol toquen y consuman el juicio que recorre mi ser, para comprenderme también a mí como pecador. Ayúdame en este camino de Cuaresma. Amén.
Recetas de Cuaresma del diácono Varoujan: Receta 13: Espárragos salteados
Expulsado de nuevo – Día 7 de 40
/0 Comentarios/en Armodoxy for Today, Daily MessageArmodoxy de hoy: Expulsados de nuevo – Día 7 de 40
Este primer domingo de Cuaresma se le conoce como el "Domingo de la Expulsión", ya que recuerda cuando Dios expulsó a la humanidad del Paraíso, tal como se narra en el libro del Génesis. Aunque resulta tentador analizar la dinámica entre Dios, Adán, Eva y la serpiente, eso nos distrae del propósito de la Cuaresma. Al no ser un relato que deba tomarse literalmente, los detalles de la historia no son tan importantes como el mensaje que transmiten. La esencia es que la humanidad se aleja de los preceptos divinos. Al reflexionar sobre este mensaje, nos incluimos en la ecuación y comprendemos que somos nosotros quienes rompemos esas reglas.
Dios dice ámense los unos a los otros, y nosotros respondemos: no a todos. Dios dice cuídense unos a otros, y nosotros decimos: solo a quienes nos den algo a cambio. Dios dice ama a tu prójimo como a ti mismo, y nosotros decimos: fabricaremos bombas y nos aseguraremos de que nuestras armas sean lo suficientemente grandes para defendernos. Dios dice: valora a la familia y valora la vida, y nosotros decimos: el dinero puede comprarnos más. Dios dice: disfruta la vida que te he dado, y nosotros decimos: lo haré con drogas, alcohol y despilfarro. Dios dice: cuida el mundo que te entregué, y nosotros decimos: a quién le importa, la contaminación y el agotamiento de los recursos son problemas para las próximas generaciones. Dios dice: adórame, y nosotros decimos: tengo cosas mejores que hacer. Dios dice: conóceme, y nosotros preguntamos: ¿qué gano con eso?
Como ves, la historia de la Expulsión, o la de Adán y Eva, trata sobre cómo la humanidad va en contra del flujo natural de la vida creado por Dios. Nosotros mismos, con nuestras acciones, somos la causa de nuestra expulsión del Paraíso.
Que la caridad de hoy comience en casa: escucha las palabras de Dios y ponlas en práctica. Ayuna de los deseos que te alejan de Él.
Ahora, consiéntete con la comida de hoy, un ragú de champiñones; encontrarás la receta en las notas del programa.
Oramos con San Gregorio de Narek (24): ¿Qué mérito tengo para pedirte algo en oración? ¿Puedo pedir el paraíso del que me he extraviado? ¿Tu magnífica gloria, que me ha sido negada? ¿Tu vida eterna, de la cual fui rechazado? ... Oh, Verbo viviente, para que, reconciliado a través de ti, el Espíritu Santo pueda volver a mí. A través de ti y de la voluntad del todopoderoso Espíritu Santo,
que sea purificado y presentado ante tu Padre, para que pueda, junto con él y por tu gracia,
a través del aliento de la salutación, estar inseparablemente unido a ti. Amén. (Traducido por Thomas J. Samuelian)
Recetas de Cuaresma del diácono Varoujan: Receta 7: Ragú de champiñones


