En el Sermón del Monte, Jesús dice: “Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá”. (Mateo 7:7)
Sabemos que el cristianismo es una religión de acción, y Cristo mismo nos indica la dirección de esa acción. Pedir, buscar y llamar son todos verbos, palabras de acción.
Isaac Newton propuso la tercera ley del movimiento: a toda acción corresponde una reacción igual y opuesta. Para Newton, esta era una ley sobre la energía y el flujo de calor, aunque describe fácilmente la dinámica presente en la declaración de Jesús. Y aunque Newton no hizo esa conexión, no se nos escapa que Sir Isaac fue matemático, físico, astrónomo, alquimista, autor y teólogo.
Groucho Marx dijo célebremente: "No quiero pertenecer a ningún club que me acepte como miembro". Toma un momento captar el verdadero humor en tal declaración. Era algo que esperarías de Marx (1890-1977), un comediante, actor y escritor famoso por su ingenio.
Considera qué clase de club te aceptaría como miembro. ¿Sería bienvenido Jesús en esa organización? Este es un buen ejercicio para que las iglesias —las parroquias— lo lleven a cabo. Puede ser beneficioso para comprender quién es Jesús y cuál es su propósito. Y aún más… para entender quién eres tú y cuál es tu propósito.
Piensa en una solicitud de membresía de un hombre de 33 años para tu iglesia, y ahora leeremos las notas que un miembro del comité de admisión ha escrito: Al describir al solicitante, dice: "Rígido, enojado, tiene problemas de autoridad, muestra inmadurez intelectual, incapaz de trabajar bien con otros. Parece un poco demasiado religioso. Demasiado preocupado por temas de justicia y equidad que posiblemente pueden entrar en conflicto con nuestros donantes. Se junta con personas de dudosa moralidad. Conocimiento limitado de los estatutos. Sin experiencia en protocolos de reuniones, banquetes, salidas a clubes campestres. Se viste de manera inapropiada".
¿Cómo sería aceptado Jesús en tu iglesia, en tu comunidad de adoración? ¿Su solicitud sería sellada como ACEPTADA "tal cual" o habría condiciones para su aceptación, o sería sellada como RECHAZADA porque sus caminos no eran los caminos de la parroquia? Durante el tiempo de Jesús, él fue rechazado exactamente por las razones mencionadas anteriormente (quizás excepto por los comentarios sobre las salidas al club campestre, pero entiendes la idea). Este pequeño ejercicio es necesario de vez en cuando, y la fiesta de Pentecostés, o el cumpleaños de la Iglesia Cristiana, es un momento apropiado para comparar tus normas y costumbres, y las de tu iglesia, con las de Jesús. ¿Y qué hay de los feligreses? ¿Serían bienvenidos en tu iglesia aquellos que son pobres, solitarios o inusuales? ¿Considerarían que es su hogar? Si no, ¿por qué no? En una evaluación honesta, tendrás que preguntarte qué necesita cambiar de nuestra parte, porque Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre.
Una oración de la Iglesia Armenia: Bendice, Señor, a todos los que trabajan para tu Iglesia. Concédenos que podamos estar tan de acuerdo en el amor que la envidia y los celos nunca dañen nuestras labores, sino que nuestro servicio sincero y humilde pueda merecer tu bendición. Amén.
https://epostle.net/wp-content/uploads/2025/06/Application-Rejected-e1749783480147.jpg8501078Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2026-06-12 00:10:402026-06-11 21:53:35Revisión de solicitud
Al concluir el tema de la madurez de la fe esta semana, lo completamos con el ingrediente más esencial: el mensaje. En todos los mensajes que hemos compartido esta semana, Jesús permanece en el centro. A menudo, en nuestro afán por expresar nuestro amor y compromiso hacia Él, olvidamos el mensaje que predicó y el llamado de ese mensaje a movernos a la acción.
En el Credo Niceno, adoptado en el año 325 d.C. por la Iglesia y recitado en iglesias de todo el mundo cada domingo, proclamamos nuestra fe en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y en la exclusividad de la Santa Iglesia. La mayor parte del Credo está dedicada a Jesús, el Hijo de Dios. Contamos con formas más breves de profesión de fe, una de las cuales es confesada por el padrino durante el bautismo en la Iglesia Armenia. En las iglesias occidentales, como la católica romana y la anglicana, se pronuncia el Credo de los Apóstoles. En la oración de la cuarta hora de San Nerses Shnorhali, leemos una forma aún más abreviada sobre Jesús, el Hijo de Dios: “Que descendiste del seno del Padre y te encarnaste de la Santa Virgen María para nuestra salvación, que fuiste crucificado y sepultado, resucitaste de entre los muertos y ascendiste al Padre”.
En todos los credos y profesiones de fe, se define la persona de Jesús, el Hijo de Dios. Lo que falta es una proclamación sobre su mensaje, o incluso más sencillamente, una mención o referencia a él. Utilizo la palabra “falta” en lugar de “omitido” u “olvidado” porque creo que el desarrollo de estos credos fue producto de su tiempo y de las necesidades sociales. En el caso de la Iglesia Armenia, sus fieles durante los primeros siglos eran homogéneos. La gente asistía a la iglesia y compartía valores comunes, por lo que no era necesario hacer referencia al mensaje en un credo.
Armodoxy trata de tomar esa fe antigua y situarla en el mundo y la sociedad de hoy. En una sociedad globalizada, donde muchos mensajes diferentes compiten por tu atención, el mensaje de Jesús puede ser fácilmente descartado, omitido o incluso olvidado debido a los esfuerzos entusiastas por proclamar a Jesús como superior a otras opciones. Una fe madura comprende que es el mensaje de Jesús el que es único y superior a todo lo demás. En su mensaje comprendemos la plenitud de la afirmación de que Dios es amor. El mensaje de Jesús es lo que nos conecta con el principio de los tiempos, y ahí encontramos la divinidad de Jesús como Hijo de Dios. “No he venido por mi propia cuenta, sino que el que me envió es verdadero” (Juan 7:28).
Recemos la oración de la cuarta hora de San Nerses Shnorhali, con el siguiente añadido: “Hijo de Dios, Dios verdadero, que descendiste del seno del Padre y te encarnaste de la Santa Virgen María para nuestra salvación, que enseñaste el mensaje del amor verdadero y la compasión con tus palabras y tu vida, que fuiste crucificado y sepultado, resucitaste de entre los muertos y ascendiste al Padre, he pecado contra el Cielo y ante ti; acuérdate de mí como del ladrón cuando vengas a tu reino. Amén”.
https://epostle.net/wp-content/uploads/2026/01/Pencils-in-a-Cup-add-one-more.jpg1140765Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2026-01-23 00:01:372026-01-22 15:50:56Todos los ingredientes
Ocho días después de la Natividad, Jesús recibe su nombre. El pasaje del Evangelio que se lee hoy es el más corto de todo el año, pues consta de un solo versículo, Lucas 2:21. Aquí, el Evangelio describe que al Niño Jesús se le pone el nombre de “Jesús”, que fue el nombre que el ángel del Señor reveló a José y a María, diciendo: “Le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1).
El nombre Jesús significa exactamente eso: “Dios es salvación”. El nombre Jesús es un título que refleja la misión divina de Cristo de rescatar a las personas de sus pecados. El pecado es lo único, y posiblemente lo único, que impide que vivas una vida plena y llena de sentido.
En esta temporada de la Iglesia posterior a la Teofanía, el nombre de Jesús llega a nosotros como un recordatorio sencillo de que puedes disfrutar de la plenitud de la vida a través de las enseñanzas de Cristo. San Nerses Shnorhali, el teólogo del siglo XII, llevó el acto de la salvación un paso más allá al proclamar: “El nombre del Amor es Jesús”, pronunciando así la fórmula de la Armodoxia: a través del amor encontramos la plenitud de la vida y nos unimos con nuestro Creador y con toda la Eternidad.
Oramos hoy: Oh Señor Dios, celebramos hoy el nombre sagrado de Jesús. Que esta celebración sea un punto de inflexión en mi vida donde comprenda que solo a través del Amor —el nombre de Jesús— puedo encontrar la salvación y la eternidad. Amén.
https://epostle.net/wp-content/uploads/2026/01/Jesus-Prince-of-Peace.jpeg660757Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2026-01-13 00:01:402026-01-12 15:45:36Su nombre es Jesús
Existe una historia sobre una carrera entre un ruso y un estadounidense. Ambos hombres comienzan en el mismo punto, corren alrededor de una pista y el estadounidense llega unos segundos antes que el ruso. El servicio de noticias estadounidense informa: “El estadounidense gana la carrera. El ruso llega en último lugar”. El servicio de noticias ruso informa: “El ruso llega en segundo lugar. El estadounidense es el penúltimo”.
Ninguna agencia de noticias informó hechos falsos. Ninguna mintió. Ambas dijeron la verdad según mejor convenía a sus propósitos. Ese propósito es lo que debes descifrar observando las intenciones. Esto es muy importante hoy en día, a medida que más y más personas y grupos buscan captar tu atención.
En marcado contraste, como cristianos, nuestra verdad es una persona. “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, dice Jesús. Adelante, pon a prueba esta verdad en cuanto a su propósito e intención. Descubrirás que esta Verdad tiene un propósito genuino que es la Vida misma.
Tu minuto de hoy para el verano.
https://epostle.net/wp-content/uploads/2025/07/two-runners-736.jpg11251125Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2025-07-10 00:01:372025-07-09 22:40:17La verdad por partida doble
Armodoxy para hoy: Lunes Santo – Escuchar con tu corazón
Una publicación en redes sociales pregunta: “Jesús crucificó a 1.5 millones de armenios con él. Nunca salvó a nadie. ¡¿Por qué alabarlo!?!” La gran cifra hace referencia a los mártires del Genocidio Armenio de 1915. Las redes sociales son solo un medio nuevo para una pregunta antigua. Esta interrogante surge porque la cuestión más importante relacionada con esta Semana es aún más desconcertante. De hecho, la Pasión de nuestro Señor Jesucristo no tiene sentido bajo términos humanos por muchas más razones. ¿Cómo explicamos a una persona que da amor, que es sacrificada en cada aspecto de su entrega, que sana a los enfermos, resucita a los muertos y, a cambio, recibe una sentencia de muerte? En este punto, muchos descartarán la experiencia cristiana calificándola de sinsentido, literalmente, aquello que no tiene lógica.
En un discurso de despedida final, Jesús comparte palabras de consuelo con sus discípulos para dar sentido a lo que parece no tenerlo. Él habla del amor de Dios.
Los discípulos habían estado en presencia de Cristo durante tres años cuando él les habló al corazón. Tú has recorrido el camino de la Cuaresma, 40 días de preparación para esta semana. Te pido que hoy te sientes con los discípulos. Con las enseñanzas y ejercicios de las últimas semanas, escucha con tu corazón estas palabras que provienen de tu maestro, tu hermano y tu amigo. Y cree.
Una lectura del capítulo 14 de Juan:
Jesús dice: “No se turbe tu corazón; crees en Dios, cree también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, te lo habría dicho. Voy a preparar un lugar para ti. Y si voy y preparo un lugar para ti, vendré otra vez y te recibiré conmigo; para que donde yo esté, también estés tú. Y sabes a dónde voy, y conoces el camino”.
Tomás [uno de los discípulos] le dijo: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿y cómo podemos saber el camino?”
Jesús le dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí”.
“Si me hubieras conocido, también habrías conocido a mi Padre; y desde ahora lo conoces y lo has visto”.
Felipe [otro de sus discípulos] le dijo: “Señor, muéstranos al Padre, y nos basta”.
Jesús le dijo: “¿Tanto tiempo he estado contigo y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo puedes decir entonces: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que te digo, no las hablo por mi propia autoridad; sino que el Padre que habita en mí es quien hace las obras. Créeme que yo estoy en el Padre y el Padre en mí, o si no, créeme por las obras mismas”.
“De cierto, de cierto te digo, el que cree en mí, las obras que yo hago, él también las hará; y aun mayores hará, porque yo voy a mi Padre. Y todo lo que pidas en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si pides algo en mi nombre, yo lo haré”.
https://epostle.net/wp-content/uploads/2025/04/Altar-682.jpg11251125Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2025-04-14 00:01:122025-04-13 20:52:55Lunes Santo: escuchar con el corazón
Armodoxia para hoy: Flecha dividida, día 11 de Cuaresma
Al hablar de los santos, y a la luz de la meditación de ayer sobre San Gregorio de Narek y su oración, inevitablemente surge la pregunta: ¿por qué necesitamos santos cuando tenemos a Jesús como el ejemplo máximo de vida? Y, en cuanto a la oración de intercesión, ¿por qué no orar directamente a Jesús?
Las preguntas son lógicas, ciertamente, pero se basan en la suposición de que una cosa excluye a la otra. Por supuesto que puedes y debes usar a Jesús como tu guía. Por supuesto que debes orar directamente a Jesús.
Cuando miramos a Jesús, vemos la perfección del Padre. En Jesús, vemos una vida vivida sin pecado, sin obstáculos. En la novela de 1977 de Richard Bach, Ilusiones: Las aventuras de un mesías renuente, el personaje principal vuela su avión y su parabrisas permanece limpio. Es decir, evita la necesidad de raspar insectos del cristal. Cualquiera que haya conducido una cantidad considerable de horas sabe que chocar con insectos es inevitable. Las paradas de gasolina en las autopistas tienen líquidos limpiaparabrisas que son “efectivos contra los insectos aplastados”. Imagina ser tan perfecto que evitarías los insectos por completo. O imagina a un arquero que no pudiera evitar dar en el centro de la diana. Cada flecha que disparara golpearía la que disparó antes y se dividiría justo por el centro. ¡Eso sí es perfección! Eso es parte de la definición de lo Divino.
Los santos son personas. No son Dios, ni la Iglesia pretende que lo sean. Modela tu vida según la vida de Jesús. Debes hacerlo. Eso es lo que hicieron los santos. Ellos modelaron sus vidas según Jesús y, con todas sus fragilidades e imperfecciones, fueron capaces de elevarse por encima de su humanidad. Ellos presentan una meta alcanzable y, para las personas en busca de su propio equilibrio espiritual, las historias de los santos ofrecen esperanza.
Divide las flechas, si puedes. No te rindas, si no puedes. Los santos no lo hicieron.
Tu acto de caridad consiste en encontrar un evento o suceso esperanzador en nuestro mundo hoy. Ayuna de desánimo.
Para los fanáticos de las papas rostizadas, tenemos una sorpresa en la receta de Cuaresma de hoy (abajo).
Nuestra oración es de San Gregorio de Narek: Si una mano pura eleva incienso hacia ti, que mi voz se una al sonido y los suspiros de las oraciones y llegue hasta ti. Si las peticiones de otros se esfuerzan por nacer junto con las mías, que las mías, así multiplicadas, sean rededicadas a ti. Si esta ofrenda de las palabras de mi alma es agradable, que sean ofrecidas a ti junto con aquellos que nos han precedido... Si el hilo de la esperanza es cortado por la espada de la transgresión, que sea restaurado por la bondad de tu voluntad todopoderosa. Amén. (Traducido por Thomas J. Samuelian)
¿Qué es la oscuridad? Muy sencillo, es la ausencia de luz. La oscuridad solo se puede definir ante la presencia de la luz.
¿Qué es el mal? Muy sencillo, es la ausencia del bien. El mal se define en relación con el bien.
Algunos van un paso más allá y definen el infierno como el lugar donde hay ausencia de Dios. Con esta sencilla definición, es posible encontrar el infierno aquí en la Tierra ahora, no en algún momento futuro. Aun así, otros argumentarán que, por definición, no puede existir un lugar donde Dios no esté presente.
Preguntas y reflexiones como estas son más que gimnasia mental; salen a la luz cuando la claridad se ve amenazada. Es parte de nuestro sistema de defensa natural porque le tememos a la oscuridad. Como seres humanos, queremos permanecer en la luz, pero a veces la oscuridad puede ser tan abrumadora que sucumbimos ante su poder.
El poder de la luz solar es tan grande que ilumina todo nuestro planeta y también lo calienta. Del mismo modo, el poder de Jesús, como Luz del Mundo, es tan grande que Su luz vence a la oscuridad.
Jesús comienza su ministerio haciendo referencia a las palabras del profeta: “…El pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz; y a los que habitaban en región de sombra de muerte, luz les resplandeció”.
El evangelista San Mateo continúa la narración (capítulo 4): “Desde entonces comenzó Jesús a predicar: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”.
Oramos: Cristo, luz verdadera, haz que mi alma sea digna de encontrar con alegría la luz de tu gloria divina, el día en que seas llamado por ti; y de descansar con buena esperanza, en las mansiones de los justos, hasta el gran día de tu venida. Ten piedad de tus criaturas y de mí, pecador. Amén. (San Nerses Shnorhali, Confieso con fe)
María, la madre de Jesús, es la primera de todos los santos en la Iglesia. En la Iglesia armenia se le conoce como Asdvadzadzin (= Portadora de Dios) o Asdvadzamayr (= Madre de Dios). Estos títulos nos dicen más sobre la primacía de Jesucristo en nuestra fe que sobre María, pero señalan la reverencia con la que debemos acercarnos a la Santísima Madre.
Única en la historia cristiana, María es elegida por Dios para llevar al Niño Jesús. Encontramos a María en las Escrituras en la Concepción, el Nacimiento, en la adolescencia de Jesús y finalmente en la Crucifixión, al pie de la Cruz, observando cómo su hijo es golpeado, torturado y asesinado por la misma humanidad a la que vino a salvar. Según las Escrituras, María es la única testigo de la vida de Jesús desde la "cuna hasta la tumba". Aunque es posible que José viviera tanto tiempo, no hay detalles de su vida más allá de la historia de Jesús a los 12 años (Lucas 2:41-49).
Aunque se ha dicho y escrito mucho a lo largo de los siglos sobre la Madre María, su historia es sencilla y tiene lugar en los dos primeros capítulos de los Evangelios de San Mateo y San Lucas. Más aún, la sencillez de la historia de María se puede resumir en una palabra: ¡Sí! María, la Santa Madre de Dios, es venerada y distinguida de todos los santos debido a un sencillo y valiente "sí" que dio a la invitación de Dios.
La historia de ese "sí" no puede expresarse con mayor elocuencia que en el Evangelio de San Lucas (capítulo 1),
Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David. El nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel, le dijo: "¡Alégrate, muy favorecida, el Señor está contigo; bendita eres entre las mujeres!"
Pero ella, al verle, se turbó por sus palabras y consideraba qué clase de saludo sería este. Entonces el ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. Y he aquí, concebirás en tu vientre y darás a luz un Hijo, y llamarás su nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David. Y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y de su reino no habrá fin".
Entonces María dijo al ángel: "¿Cómo será esto, pues no conozco varón?"
Y el ángel respondió y le dijo: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra..." Entonces María dijo: "¡He aquí la sierva del Señor! Hágase conmigo conforme a tu palabra". Y el ángel se apartó de ella.
El "sí" de María al ángel es sencillo, pero poderoso. Parece haber fluido de sus labios, pero requirió el valor de toda una vida para pronunciarlo. Ten en cuenta que hablamos de hace 2000 años, en Oriente Medio. Esta historia no ocurre en el siglo XXI en EE. UU. La sentencia por un embarazo fuera del matrimonio era la muerte, sin mencionar la humillación, el deshonor y el estigma que suponía para tu familia. La presión, tanto real como psicológica, para decir "no" era enorme, por lo que el valor de ese "sí" era incalculable. Y así fue como su "sí" cambió el curso de la historia humana, pues de ella nació un niño que es el Hijo de Dios.
Ahora, invita a la acción de María a tu siglo XXI. Cada día y cada momento se nos pide que traigamos a Cristo a este mundo. Cristo es la encarnación del amor. Al amar, cuidar y ser empáticos con las necesidades de los demás, traemos a Cristo a este mundo, le decimos "sí" a Dios. Es así de sencillo, y el nivel de dificultad para hacerlo depende de nosotros. Armodoxy es un testimonio de un pueblo que ha elegido llevar a Cristo al mundo. No ha sido fácil, pero la recompensa ha sido grande. Cada altar de la Iglesia armenia lleva la imagen de Santa María presentando y ofreciendo a Jesucristo, el Amor, al mundo. Cada altar es un recordatorio de que este "sí" cambia la historia humana.
Oramos: "Señor Jesucristo, tu santa madre dijo sí a la invitación de llevarte y presentarte al mundo. Viniste a un mundo de oscuridad y trajiste luz, a un mundo de odio y predicaste el amor. Hoy digo sí, para traer luz y amor a un mundo que sufre. Brilla en mi vida, guíame siempre por los caminos de tu amor. Amén".
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https://epostle.net/wp-content/uploads/2024/01/IMG_7878-e1704944684329.jpeg415502Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2024-01-11 00:01:372024-01-10 19:52:15Post Teofanía: El sí de María
En este camino de Adviento llegamos a un obstáculo importante que también será un hito para nosotros. El mandato de Jesús de no resistirse al mal es una de las declaraciones más difíciles de asimilar, porque por naturaleza deseamos luchar y eliminar el mal. Por esta razón, es un obstáculo y un hito en nuestro camino, ya que gran parte de nuestra fe descansa en la aceptación de este mandamiento.
Jesús dice: "Habéis oído que se dijo: 'Ojo por ojo y diente por diente'. Pero yo os digo que no resistáis al mal. Al contrario, si alguien te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Si alguien quiere demandarte para quitarte la túnica, déjale también el manto. Y a quien te obligue a caminar una milla, ve con él dos. Da a quien te pida, y no le des la espalda a quien desee pedirte prestado".
Antes de clasificar esto como una debilidad, saca tus diarios de Adviento y consulta las lecciones sobre la energía canalizada, esa disciplina que convierte nuestra fuerza interior en poder enfocado. La noche en que nació Jesús, las huestes celestiales proclamaron: "Paz en la Tierra y buena voluntad para con los hombres" (Lucas 2:14). La voluntad de Dios se proclama para toda la humanidad con el nacimiento de Jesucristo. Para que haya paz, el Príncipe de Paz aboga por la resistencia no violenta ante el mal. Es la única solución y el único medio para lograr la paz.
El error común, tanto en tiempos de Jesús como ahora, es pensar que la violencia y más maldad traen la paz. Matemáticamente podríamos formularlo como a + a = -a. Es tan absurdo en la teoría como en la práctica.
Pensadores han reflexionado sobre estas palabras de Jesús durante siglos y han debatido a favor y en contra del tema. Figuras importantes como Tolstói han escrito volúmenes al respecto, y personas no cristianas, como Gandhi, han basado sus planes de liberación en la resistencia no violenta. Países del tercer mundo, la teología de la liberación y, por supuesto, el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos han utilizado las enseñanzas de Jesús como cimiento y modelo en el camino hacia la igualdad y la justicia. Según Gandhi: "Ojo por ojo y el mundo acabará ciego", a lo que el reverendo Martin Luther King Jr. añadió: "Si practicamos ojo por ojo y diente por diente, terminaremos siendo una nación ciega y desdentada".
No hemos terminado con el tema. Es el fundamento de la vida y el ministerio de Jesús. Por hoy, oremos con una oración ofrecida por el reverendo Martin Luther King, Jr.: Oh Dios, haznos dispuestos a cumplir tu voluntad, pase lo que pase. Aumenta el número de personas de buena voluntad y sensibilidad moral. Danos una confianza renovada en la no violencia y en el camino del amor tal como lo enseñó Cristo. Amén.
https://epostle.net/wp-content/uploads/2023/12/Advent-17-cover-e1701758378613.jpg9461251Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2023-12-06 00:01:252023-12-26 20:03:55Adviento 17-50: No resistas al mal