Armodoxia para hoy: Adiós a las sombras – Día 6 de Cuaresma
Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. – Santiago 1:17
Uno de nuestros Padres de la Iglesia comentó que, al mirar hacia el Sol, no vemos sombras. Es solo cuando nos alejamos del sol que notamos las sombras.
El Sol es la fuente de luz y energía para nuestro planeta. Incluso en las sombras hay suficiente luz para darnos energía a nosotros y a toda la vida. Este es un testimonio del poder del Sol.
Jesús es la Luz del Mundo. Él ilumina la oscuridad. No encontramos sombras ni lugares donde escondernos cuando nos volvemos hacia Él. Y en esos momentos en los que nos alejamos, y así notamos las sombras, Él sigue dándonos energía a nosotros y a toda la vida.
Ayuna hoy de todo lo que trae oscuridad. Y practica la caridad volviéndote hacia la luz del Sol y la Luz del Hijo. Ambos iluminan y ambos ofrecen calidez. En ese momento, piensa en las palabras del Salmista: “Estad quietos y conoced que yo soy Dios”. (46:10)
Suena sencillo, al igual que la receta de hoy de verduras asadas, que encuentras en las notas del programa.
De Gregorio de Narek, oramos (18): Oh bondadoso Hijo de Dios, ten compasión de mi miseria. Escucha el sollozo de mi voz agitada. Devuélveme la vida con el rocío de tus ojos benditos, tal como devolviste a tu amigo de la muerte sin aliento. En una mazmorra de enfermedades, estoy cautivo, amargado y en duda. Dame tu mano, sol que no proyecta sombras, Hijo en las alturas, y elévame hacia tu luz radiante. (traducido por Thomas J. Samuelian)
https://epostle.net/wp-content/uploads/2025/03/a-woman-standing-facing-the-sun-with-a-long-shadow-cast-behind-her.jpg10241024Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2025-03-08 00:01:322025-03-07 18:03:34Sombras fuera – Día 6 de 40
La costumbre del Miércoles de Ceniza marca el inicio de la temporada de Cuaresma en Occidente, dos días después de su comienzo en la Iglesia Armenia. La cruz de ceniza que se marca en la frente es un signo externo y un recordatorio de que la Cuaresma es un periodo de contemplación, un tiempo para reflexionar sobre la vida. Al imponer las cenizas, el clero oficiante dice: “Polvo eres y al polvo volverás”, como recordatorio de nuestra mortalidad. En la tradición de la Iglesia Armenia, durante el servicio funerario, el sacerdote bendice la tierra con palabras similares que remiten al relato de la creación en Génesis (3:19): “porque eres polvo y al polvo volverás”.
Hoy, el mundo cristiano de Occidente se une a nosotros en la temporada de Cuaresma. Ya sea por la imposición de ceniza, la práctica de un acto de caridad, una expresión de ayuno o una oración, tal como lo prescribimos, el tono para esta Cuaresma ya ha sido establecido.
El acto de caridad de hoy es el más sencillo que realizarás en toda la temporada. Se trata de una donación monetaria. Haz una donación a una organización benéfica; ya sea con un cheque o una ofrenda en el plato de colecta, mover tu tesoro arraiga tu corazón, pues Jesús dice: “Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”. (Mateo 6:21)
Prueba hoy los fideos picantes de cacahuate y descubre que hay bondad en la sencillez.
Dando la bienvenida a nuestros hermanos de las tradiciones occidentales, ofrecemos esta oración el día de hoy: “Dios todopoderoso y eterno, tú no aborreces nada de lo que has creado y perdonas los pecados de todos los que se arrepienten: crea y forma en nosotros corazones nuevos y contritos, para que, lamentando dignamente nuestros pecados y reconociendo nuestra miseria, obtengamos de ti, Dios de toda misericordia, la remisión y el perdón perfectos; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.” (Libro de Oración Común)
https://epostle.net/wp-content/uploads/2025/03/Ashes-1.jpg11251125Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2025-03-05 00:01:102025-03-05 22:46:58Cenizas – Día 3 de 40
Un acto de caridad, una sugerencia para el ayuno y una oración conforman la Trilogía de Cuaresma para este periodo de 40 días.
San Gregorio de Narek, uno de los místicos de la Iglesia Armenia, es conocido por sus oraciones que alcanzan lo más profundo del corazón al hablar con Dios. En 2015, el Papa Francisco lo declaró Doctor de la Iglesia Católica Romana por su profunda confesión teológica de fe, convirtiéndolo en el trigésimo sexto designado con ese título.
San Gregorio de Narek, o Narekatsi, escribe: La fe es honrada en una gloriosa trinidad junto con la caridad y la esperanza. Pues si consideras estos tres aspectos como facetas distintas de un mismo misterio, serás por siempre engrandecido en Dios. Y si crees, amarás, y a través del amor tendrás esperanza en sus recompensas invisibles. (Oración de Lamentaciones 10, Traducción: Thomas J. Samuelian)
La caridad es amor expresado. Comenzamos con esta definición, solo para construir sobre este fundamento en los días venideros.
Del mismo modo, el ayuno puede expresarse simplemente como abstinencia, lo cual, de nuevo, cobrará mayor significado en los días y semanas por venir. Sentamos estas bases hoy para que el camino de Cuaresma que recorres tenga un fundamento sólido sobre el cual crecer.
Prueba el arroz frito con champiñones, siguiendo la receta en el enlace de abajo.
Oramos, el himno matutino de San Nerses Shnorhali. Aravod Looso
Luz de la mañana, Sol de Justicia, brilla en mi alma. Tú que fluyes del Padre, haz que fluyan de mi alma palabras que te sean gratas. Amén.
https://epostle.net/wp-content/uploads/2025/03/Foundation-pouring.jpg11251125Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2025-03-04 00:01:312025-03-05 22:47:35Cimientos – Día 2 de 40
Bienvenido a la Cuaresma. Hoy comienza un periodo de cuarenta días de autoexamen e introspección que te prepara para la maravillosa Resurrección de nuestro Señor Jesús en Pascua, y al hacerlo, para vivir la vida más plenamente como Cristo desea que lo hagamos. En Epostle.net contamos con varios programas de Cuaresma disponibles en nuestros archivos. Este año, te presentamos la “Trinidad de Cuaresma”: cuarenta días de guía sencilla a través de una oración, un acto de caridad y un elemento de ayuno, basados en la instrucción que nos dio Jesucristo.
Leamos el capítulo 6 de Mateo, extractos del Sermón del Monte.
Cuida de no hacer tus obras de caridad delante de los hombres para ser visto por ellos. Cuando hagas una obra de caridad, no toques trompeta delante de ti... que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu obra de caridad sea en secreto...
Y cuando ores... entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto... No uses vanas repeticiones como hacen los paganos. Porque ellos piensan que serán escuchados por sus muchas palabras... Porque tu Padre sabe lo que necesitas antes de que se lo pidas...
Cuando ayunes, no seas como los hipócritas, con semblante triste. Porque ellos desfiguran sus rostros para que los hombres vean que ayunan. Cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para que no parezca ante los hombres que ayunas...
Este pasaje se lee en su totalidad al comienzo de la Cuaresma en la Iglesia Armenia. En su dirección, disipa la idea errónea común de que la Cuaresma es un tiempo de “renunciar” a alimentos o comportamientos. Los Padres de la Iglesia nos señalan este pasaje el domingo anterior a la Cuaresma para dirigirnos a intensificar nuestra vida de oración, participar más plenamente en actos de caridad y en la disciplina del ayuno.
Esta Cuaresma, te presentaré mensajes diarios que resaltan cada una de estas áreas. Cada día, compartiré contigo una oración, un acto de caridad que puedes realizar y un ejercicio de ayuno, incluyendo una receta para una comida vegana que estará vinculada a las notas del programa. La primera comida de hoy es sopa “crema” de espárragos, y antes de que presiones el timbre alegando que “crema” implica un producto animal, echa un vistazo a la receta y pruébala. Cada una de las recetas de Cuaresma es proporcionada por el diácono Varoujan, cuidadosamente preparada para tu gusto.
Bienvenido al primer día de Cuaresma. Te pido que leas el capítulo sexto completo de Mateo que he extraído. Encontrarás la oración que nos enseñó nuestro Señor Jesús,
Padre nuestro que estás en el cielo, Santificado sea Tu nombre. Venga Tu reino. Hágase Tu voluntad En la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Y perdona nuestras deudas, Como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en tentación, Mas líbranos del mal. Porque Tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre. Amén.
https://epostle.net/wp-content/uploads/2025/03/Lent-2025-Day-1-Lenten-Trinity.jpg11251125Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2025-03-03 00:01:262025-03-05 22:48:03Trinidad cuaresmal – Día 1 de la Cuaresma
Esta semana hemos estado reflexionando sobre el tiempo y su gestión. Directamente relacionada con la medición del tiempo se encuentra una de las virtudes: la paciencia. La paciencia se entiende como una cualidad esencial para llevar una vida plena y equilibrada, y encabeza la lista de las virtudes.
Las expectativas son la causa de nuestras decepciones. Las expectativas se construyen sobre nuestra percepción del tiempo. Esperamos que ciertas cosas sucedan —conseguir algo, ser aceptado en una escuela, enamorarte, recibir un ascenso, que se corrija un error— y cuando esas expectativas no se cumplen, al menos nos sentimos decepcionados. Las expectativas se basan en nuestros propios cronogramas y la paciencia se pierde cuando imponemos esas restricciones. Si lo piensas, son la decepción y el desaliento los que conducen a las grandes cifras de depresión y angustia mental en nuestros días, causadas por una sociedad basada en la gratificación inmediata. Entras a una tienda o te acercas a una máquina expendedora, pones tu dinero o lo entregas, y obtienes gratificación. Y nota que no dije satisfacción. A medida que desarrollas la paciencia, las expectativas se reducen y, por lo tanto, la decepción y las frustraciones se eliminan de tu vida.
La próxima semana comienza la Cuaresma. Es un tiempo para crecer en la fe y para fortalecerte a partir de tus debilidades. Es un tiempo donde puedes desarrollar la paciencia a través de las prácticas dietéticas y disciplinarias que nos impone la Iglesia.
La Cuaresma comienza el lunes. El domingo anterior a la Cuaresma, este próximo domingo, se conoce como “Poon Paregetan” o “Boon Barekendan”, dependiendo de qué lado del Ararat vengas. La palabra se traduce como Buena Vida o Buen Vivir. Es un día para disfrutar antes de que comiencen las prácticas cuaresmales.
La duración de la Cuaresma es de cuarenta días. Pero el verdadero propósito de la Cuaresma son los 325 días que siguen a esos cuarenta. Las habilidades, la disciplina y la paciencia que aprendes en la Cuaresma son las que te ayudan en tu vida cotidiana. Armodoxy se trata de entrenarte para estar en paz con tu mundo, desarrollando las virtudes que construyen las relaciones que son la piedra angular para un mundo de paz y entendimiento.
Celebra el Día del Buen Vivir este domingo y luego acompáñame el lunes mientras comenzamos la temporada de Cuaresma.
Oramos: Señor Jesucristo, te entregaste por la salvación del mundo. En la Santa Cruz soportaste el sufrimiento y la persecución de tu Creación. Tu paciencia en la Cruz estuvo definida por tu amor hacia nosotros. Ayúdame a comprender mis limitaciones y a desarrollar la virtud de la paciencia para superar mis desafíos con la herramienta del Amor. Amén.
Día 27 del camino de Cuaresma: La amistad La Iglesia Armenia celebra a los 40 mártires de Sebastia durante uno de los sábados de Cuaresma. Aunque Sebastia es una ciudad en Armenia, toda la Iglesia cristiana conmemora el martirio que allí ocurrió como una lección de cristianismo, perseverancia, sacrificio y amistad.
La historia de los 40 mártires de Sebastia ocurre en el siglo IV, cuando 40 soldados del ejército romano, armados con fe en Jesucristo, son puestos a prueba: o niegan su fe o pierden la vida. Ellos se niegan a traicionar o negar su fe en Cristo Jesús. Son sentenciados a una muerte tortuosa al ser arrojados a un lago congelado en pleno invierno. Los cuarenta hombres se acercan los unos a los otros. Se sostienen entre sí creando una balsa humana. El agua se calienta milagrosamente. Dios crea una oportunidad para que el agua helada dé calor, dé vida. Al hacerlo, los hombres también reciben la oportunidad de ser coronados como santos.
Esta historia tiene muchas dimensiones. Te invito a leer sobre ella. Aparece en muchos libros y artículos. Por ahora, quiero centrarme en la amistad que existía entre estos soldados, particularmente porque compartían el mismo objetivo y fundamento de fe. Más aún, pertenecían a una comunidad que los unía.
Construimos relaciones con otros con quienes establecemos lo que llamamos "amistad". La mayoría de las veces, estas son asociaciones limitadas; es decir, podemos hablar de todo excepto de asuntos de fe. Quizás te sientas reacio a hablar de fe o religión. ¿Por qué? Porque hemos sido condicionados, nos han enseñado que no es educado discutir sobre religión en compañía diversa. Después de todo, nos dicen que la política y la religión son los dos ingredientes que nunca debes llevar a una amistad. Dicen que más discusiones comienzan por política y religión que por cualquier otro tema.
Durante esta jornada de Cuaresma hemos mirado hacia adentro. Hemos mirado hacia afuera. Hemos construido nuestra vida de oración con calidad y cantidad. Nos entendemos como criaturas disciplinadas, asistidas por las prácticas del ayuno y la abstinencia. Nuestra caridad cristiana se define por la responsabilidad y la mayordomía. Y así, al final de esta cuarta semana, entendemos que ciertamente el cristianismo no es esa visión distorsionada de la que tanta gente habla, sino que hay una pureza en el cristianismo. El cristianismo no solo se define por el amor, sino que es la expresión del amor puro. Nos llama a extender y entregarnos los unos a los otros. Es el sacrificio que se manifiesta en las amistades y las relaciones. Nos amamos, honramos, respetamos y apreciamos mutuamente.
Debido a que el mensaje de Cristo es tan puro, nos brinda a cada uno de nosotros la oportunidad de crecer en esa misma pureza.
Los cuarenta mártires encontraron esa pureza el uno en el otro. Pudieron sostenerse mutuamente y mantenerse a flote en aquel lago. Pudieron encontrar fortaleza el uno en el otro. Nosotros también estamos en un camino. Se llama vida. Buscamos amigos y a veces nos alejamos porque sentimos que otros quizás no entiendan nuestra postura. La verdadera amistad significa que podemos poner todas nuestras cartas sobre la mesa. Significa que podemos contar los unos con los otros. Podemos apoyarnos en los demás y esperar que ellos también se apoyen en nosotros. Para lograr esto, necesitamos un diálogo abierto. Existe una fórmula para este diálogo. Comienza hablando sobre lo esencial de la vida, incluyendo nuestra fe, nuestra espiritualidad, quiénes somos, cómo nos entendemos a nosotros mismos y qué compromiso tenemos con el amor. Entendemos rápidamente ahora que no hay nada de qué avergonzarse cuando se trata de asuntos de fe. Ahora se está convirtiendo en parte fundamental de nuestro ser el poder mantenernos erguidos y decir: "Sí, soy cristiano porque soy miembro de la familia de Cristo". En pocas palabras, decimos: "Sí, estoy llamado a amar". Nada más, y ciertamente nada menos.
Amar, ser capaz de levantarte y ayudar. Ser capaz de sentarte con un amigo en problemas. Ser capaz de extender una mano a alguien que lo necesita. Y ser capaz de ofrecer la fuerza y el valor para levantar a alguien que ha caído. Verás, el cristianismo se trata de continuar lo que Cristo comenzó.
Los cuarenta mártires de Sebaste comprendieron el mensaje de Cristo como una expresión de comunidad. El nombre mismo de la festividad trata sobre la comunidad. No recordamos a un solo mártir, sino a 40. Es un colectivo. Personas que se aferran unas a otras, manteniéndose a flote a pesar de las dificultades de la vida. Cuando entiendes esto, comienzas a acercarte a los demás. Ya no temes confiar en tus amigos. En cambio, construyes una relación sana y abierta, y te conviertes en un verdadero amigo. Acercarte, aferrarte, mantenerte a flote en las aguas de la vida... Comprende que así es como ocurren los milagros, ¡porque es en esos momentos cuando Dios calienta las aguas! Tienes una oportunidad más para zarpar realmente y alcanzar los sueños que no puedes lograr solo, pero que sin duda son posibles gracias al colectivo comunitario.
El ejercicio de Cuaresma de hoy es sencillo: acércate a tus amigos, acércate a tu familia. Involúcralos en una conversación sobre la fe. Hazles entender lo importante que es esa fe para ti y explica realmente cuáles son las dimensiones de esa fe. No solo historias, no solo mitos, sino una historia real, una historia real de esperanza, de fe, de acercarse realmente los unos a los otros y ayudarlos a levantarse, y que ellos te ayuden a levantarte a ti. Juntos. Con las bendiciones de Dios alcanzas las metas, alcanzas los sueños que tienes frente a ti.
Con ese mismo espíritu, oremos con San Nerses Shnorhali: Señor glorificado, acepta las súplicas de tu siervo y cumple bondadosamente mis peticiones por la intercesión de la Santa Madre de Dios, Juan el Bautista, San Esteban el primer mártir, San Gregorio nuestro Iluminador, los santos apóstoles, profetas, divinos, mártires, patriarcas, ermitaños, vírgenes y todos tus santos en el cielo y en la tierra. Y a ti, oh indivisible Santísima Trinidad, sea la gloria y la adoración por los siglos de los siglos. Amén. (24/24)
Foto – 2009 P. Vazken Movsesian
https://epostle.net/wp-content/uploads/2013/03/DSC04355.jpg12001600Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2024-03-09 00:01:392024-03-06 22:02:4840 Mártires de Sebastia – Día 27 de Cuaresma
Durante la Cuaresma, nos hemos vuelto conscientes de la cortina que cubre el altar de la vida. Esa cortina es el obstáculo que nos impide ver las maravillas y la belleza de Dios; los obstáculos que nos impiden maximizar nuestro potencial. Esa cortina ha bajado debido a nuestros miedos, y la única forma de levantarla, la única forma de abrir esa cortina, es combatir nuestros miedos con valentía.
Debido a que Dios reside dentro de nosotros, sabemos que el potencial para la valentía está en nuestro interior. La valentía proviene de adentro, donde Dios la ha colocado.
En la Última Cena, Jesús pidió a sus discípulos que miraran en su interior. En el Evangelio de Juan, leemos el discurso final de Jesús (Capítulo 16 en adelante). Jesús pide a sus discípulos que actúen con amor y humildad incluso ante lo impensable, en el más horrible de los finales. En la Última Cena, les revela a sus discípulos que sufrirá una muerte impensable. Será humillado ante la humanidad. La misma criatura que recibió su vida de Cristo, ahora matará al Cristo. ¡La misma vida que fue formada por esas manos, ahora tomará esas mismas manos y clavará clavos en ellas! Y, sin embargo, Jesús dice: ten valentía. Sin lugar a dudas, nos lo exige a cada uno de nosotros que nos sentamos frente a Él en la mesa. Sus palabras: "¡Ánimo! La victoria es mía. ¡Yo he vencido al mundo!", son palabras que deberían resonar, deberían reverberar en lo más profundo de nuestras almas.
Nuestras cortinas necesitan ser abiertas. Los obstáculos deben ser eliminados. Todo está en nuestras manos. Podemos lograrlo si tenemos valentía. Así que busquemos esa valentía. Es fácil. Aquí tienes un pequeño ejercicio de Cuaresma para hoy. Imagínate sentado frente a nuestro Señor Jesucristo en la Última Cena. Tal como les habló a sus discípulos hace 2,000 años, hoy nos habla a nosotros, en el mismo idioma, sabiendo que ante Él yace la cruz, y reconoce la certeza de la resurrección. Ahora escucha sus palabras con atención: "¡Ánimo! La victoria es mía. ¡Yo he vencido al mundo!"
No importa qué dificultades tengamos por delante. No importa qué tipo de obstáculos existan. Puede haber cruces que sean enormes y tortuosas. Puede haber cruces que nos resulte difícil levantar. Puede haber cruces que sean simplemente piedras de tropiezo. No importa. Con valentía, podemos cargar esas cruces. Y podemos encontrar las resurrecciones. Como verás, están al otro lado de nuestras cortinas. . ¡Abre las cortinas! ¡Elimina los obstáculos! Deja el miedo a un lado. Ten valentía, una valentía que proviene de adentro y de afuera. Entiéndete como una creación de Dios, permaneciendo con Él durante sus pruebas y tribulaciones en la cruz porque, como sabes, Él está contigo en tus pruebas y tus tribulaciones, garantizándote una resurrección.
Oremos ahora la oración de San Nerses Shnorhali: Tú que haces volver a los extraviados, aparta mis malos caminos y guíame hacia los buenos; imprime en mi alma el recuerdo del día terrible de la muerte, el temor al infierno y el amor a tu reino, para que pueda arrepentirme de mis pecados y practicar la justicia. Ten misericordia de todas tus criaturas y de mí, gran pecador. Amén. (Confieso con fe, 17/24)
https://epostle.net/wp-content/uploads/2013/03/SDSEA017.jpg600900Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2024-03-08 00:01:342024-03-06 21:58:58Valentía – Día 26 de Cuaresma
Jornada de Cuaresma, día 25: El miedo Al llegar a este vigésimo quinto día de la jornada de Cuaresma, te das cuenta de que muchas cosas han cambiado en tu vida. Puede parecer que tu entorno se ha transformado, cuando en realidad eres tú quien percibe las cosas de manera distinta. Ahora tienes una comprensión más amplia de tu vida de oración. Te comunicas con Dios y contigo mismo. Entiendes el ayuno como un medio de disciplina y, por supuesto, la generosidad —el acercarte a los demás con compasión— como una expresión de tu fe. En este día 25 de Cuaresma, comprendes que, más allá de estos 40 días, existe el camino de la vida. Lo que obtienes en la Cuaresma lo llevarás contigo el resto de tus días. Durante estos últimos días hemos estudiado la historia del administrador deshonesto y reflexionado sobre el tema de la mayordomía, es decir, el ser encargado por otro para cuidar sus bienes. Dios te ha confiado el cuidado de su mayor regalo: la vida que vives. Eres el administrador de esa vida. Recuerda que en la historia del administrador deshonesto, encontramos a alguien a quien se elogia por su astucia. La astucia es un talento, mientras que otros evitan tales expresiones por miedo. Ese miedo, a su vez, te impide maximizar tu potencial. El miedo a lo desconocido encabeza la lista de temores, junto con el miedo a uno mismo y el miedo a ser menospreciado. Hay tantas dimensiones en el miedo y, sean cuales sean, te das cuenta de que el miedo te impide alcanzar tu máximo potencial. El miedo es el obstáculo que debes superar. Los impedimentos para ganar la carrera de la vida son muchos. Superar el miedo es tu primer paso. Piénsalo en tu propia vida: todos los sueños que tienes son alcanzables, así que, si no es por miedo, ¿qué es lo que te impide alcanzar esas metas? En nuestras iglesias cubrimos el altar durante la temporada de Cuaresma. Ese velo simboliza el pecado, la separación entre nosotros y Dios a causa de nuestras faltas. Debido a nuestra imperfección, pecamos. Y, sin embargo, tal vez ese velo pueda describirse mejor como miedo; el miedo que realmente te impide ver la belleza que te rodea y el potencial que llevas dentro.
Más allá de la parábola del mayordomo infiel, Jesús utiliza otras parábolas para explicarnos la mayordomía. Entre ellas, habla de mayordomos temerosos; es decir, personas a quienes se les confía la vida pero que temen explorarla. Una de esas parábolas habla de tres hombres a quienes se les confían diferentes cantidades de dinero. Al primero se le dan 10,000 dólares; al segundo, 5,000; y al tercero, 1,000. Cuando se les pide cuentas: “¿Qué hiciste con el dinero que te di?”, el primero dice: “Tomé los 10,000 dólares y los invertí. Asumí algunos riesgos, pero aquí están. He producido otros 10,000 dólares”. El segundo hombre hizo lo mismo. Tomó los 5,000, los multiplicó y devolvió 10,000: “¡Aquí tienes 5,000, y aquí hay otros 5,000 que invertí y te devuelvo!”. Pero el tercero de estos mayordomos estaba lleno de miedo. A él le dieron 1,000 dólares. Y tuvo miedo. Tuvo miedo a la humillación. Temía ser condenado si algo le pasaba a ese dinero. En lugar de entender ese dinero como una herramienta, lo tomó y lo guardó en su bolsillo, como si tuviera un valor intrínseco en sí mismo. Cuando se le pidió cuentas de su mayordomía, metió la mano en su bolsillo y devolvió los 1,000 dólares. ¡No se perdió nada! ¡Ni un centavo! Pero fue condenado. Fue condenado porque lo que se le dio fue guardado y no utilizado. Tenía miedo de usarlo. Tenía ese miedo que todos y cada uno de nosotros poseemos: el miedo al éxito. Las razones de esos miedos son muchas. Se remontan a nuestra infancia y a nuestras relaciones con personas que nos han exigido. Algunas se deben a incapacidades físicas, discapacidades o enfermedades. Todas son iguales y cada una de ellas nos impide, en consecuencia, realizar nuestros sueños, alcanzar las metas que nos fijamos y, lo que es más importante, alcanzar las metas que Dios quiere que nos fijemos. A cada uno de los mayordomos en esta historia se le dan cantidades diferentes para recordarnos que la vida reparte cartas distintas a diferentes personas. Algunos pueden tener más y otros pueden tener menos, pero en cada caso tienes la responsabilidad de tomar lo que se te da y maximizarlo. Te invito hoy a pensar realmente en esa mayordomía que Dios nos ha confiado, la vida que tienes, para terminar con los miedos que te impiden cumplir realmente los sueños que hay dentro de tu corazón. Hay tantas cosas hermosas a tu alrededor, y te invito a mirar más allá de las ganancias materiales. Este no es un ejercicio de prosperidad, sino un ejercicio para cumplir los sueños de tu corazón y alcanzar el potencial que tienes. Durante este camino de Cuaresma nos damos cuenta de que las cortinas frente a nosotros deben abrirse y que queremos ver la belleza en la vida. Porque lo deseamos, sabemos que Dios ha puesto ese deseo en nuestros corazones. Busquemos la belleza que Dios ha dispuesto a nuestro alrededor y sepamos que, con Su ayuda, esos potenciales pueden realizarse y actualizarse. Ahora rezamos la oración de San Nerses Shnorhali Protector de tus criaturas, por el signo de tu santa cruz, guarda mi alma y mi cuerpo del atractivo del pecado, de la tentación del diablo y de las personas injustas, y de todos los peligros del alma y del cuerpo. Ten piedad de todas tus criaturas y de mí, un gran pecador. Amén. (Confieso con fe, 14/24)
https://epostle.net/wp-content/uploads/2024/03/desperate-2293377_1280.jpg8321280Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2024-03-07 00:01:032024-03-06 21:16:21Miedo – Día 25 de Cuaresma
Día 22 del camino cuaresmal: Capacitación en administración
Esta es la semana del administrador. Ayer leímos la historia del administrador infiel en el Evangelio de Lucas (16), en la que Jesús utiliza esta metáfora para señalar nuestra responsabilidad en la vida. Estamos llamados a ser administradores de la vida y de los talentos que Dios nos ha dado. Él nos pide que usemos esos talentos con nuestros hermanos y hermanas aquí en este mundo.
Al usar la metáfora de la administración, Jesús deja muy claro que somos responsables de nuestra vida. Un día, al igual que el administrador, se nos pedirá que presentemos un registro, una rendición de cuentas de nuestra administración. ¿Qué hiciste con lo que Dios te ha dado? ¿Te dio talentos? ¿Te dio una habilidad? ¿Te dio una sonrisa? ¿Te dio un latido y un aliento? ¿Qué hiciste con ese regalo? ¿Qué hiciste con tu vida?
Imagina que le das un regalo a un amigo o a un ser querido. ¿No te gustaría saber que esa persona disfrutó tu obsequio? En algún momento, ¿no le preguntarías a tu ser querido: “¿Qué hiciste con el regalo que te di? ¿Lo disfrutaste?”. Ciertamente, te sentirías muy dolido si esa persona hubiera tomado tu regalo y lo hubiera guardado en un armario, o peor aún, si lo hubiera tirado a la basura sin prestarle atención alguna. De igual manera, Dios quiere saber que el regalo que nos ha dado, ese bien tan valioso —el aliento que respiramos, el corazón que late, la sonrisa que nace de nuestro interior— está siendo utilizado y aprovechado con sabiduría. En última instancia, se trata de si lo usas para difundir el amor de Dios a los demás. Esa es la exigencia que se nos impone como administradores de los dones de Dios. Somos administradores de nuestras propias vidas. Somos responsables de los talentos que se nos han confiado: compartirlos, usarlos y rendir cuentas de ¿cómo?, ¿dónde? y ¿qué hicimos con todo lo que Dios nos ha dado?
Entre los siete pecados capitales se encuentra uno llamado “pereza”, quizás el más incomprendido porque apunta a la inactividad, mientras que los otros pecados requieren que seas activo, que participes en el pecado. Este pecado se define simplemente por ser perezoso, por no hacer algo. Ahora piensa en eso por un momento. ¿Por qué sería eso un pecado? ¿Cómo puede el no hacer algo ser un pecado?
Dios te ha dado un regalo. No tienes derecho a guardarlo en un armario. No tienes derecho a tomar el regalo de Dios y tirarlo a la basura. Es santo. Es sagrado. Eso es lo que es tu vida. Cada bendición, cada momento que tienes en tu vida es un regalo sagrado de Dios.
Durante esta Cuaresma, hacemos un inventario de las distintas bendiciones que tenemos en la vida. Vemos que podemos reducir la vida a lo mínimo indispensable, a lo esencial para vivir y sobrevivir. Al hacerlo, comprendemos que lo poco, ese elemento tan esencial de la vida, es en realidad la bendición que Dios nos ha dado. Curiosamente, a medida que avanzamos en este camino cuaresmal, nuestra perspectiva cambia.
Hace unas semanas leímos que Jesús dice: "No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". En aquel momento pensamos en lo básico, en lo mínimo indispensable. Pero hoy eso ha cambiado, porque nosotros hemos cambiado desde que leímos ese pasaje. El reto de hoy, en este día 22 de Cuaresma, es ver esas mismas palabras, "...de toda palabra que sale de la boca de Dios...", como la bendición, como la plenitud de Dios hablándole a nuestros corazones, a nuestros oídos que escuchan desde el interior y ahora actúan. Nos preguntamos: si Dios nos habla y guía nuestros caminos, ¿podemos equivocarnos? ¿Podemos ser conducidos en la dirección incorrecta? ¿Podemos pensar que nuestras acciones como administradores de esa vida dada por Dios pueden ser otra cosa que productivas? Será una vida llena de belleza, de armonía, de amor y de toda la dinámica necesaria en esta vida. La vida que vivimos hoy es abundante. "He venido para que tengan vida", dijo el Señor, "y la tengan en abundancia". Una vida con Cristo es una vida en amor. Es una vida de abundancia que tiene todo lo que necesitas.
Somos administradores del regalo más preciado que Dios nos ha dado. No es algo que guardes en tu cartera ni en tu cuenta bancaria, sino algo que reside en el centro de tu ser, en tu corazón. Es la vida, y se define por la sonrisa, la calidez y el amor que emanan de ti.
Tú eres el administrador. No hay una etiqueta en tu camisa que diga "Gerente", porque Dios te ha puesto la etiqueta más grande de todas: te ha llamado su hijo. Aprovecha hoy. ¿Hay algo que le hable más a tu corazón que tus propios sueños, que el acceso a una vida plena y rica? Es tuya. Es tuya porque Dios te ha puesto a cargo de esa vida. No tienes derecho a guardarla en un armario ni a desperdiciarla. Tu único derecho es disfrutarla. Deja que florezca, deja que dé frutos y deja que glorifique a Dios.
Continuaremos con este tema de la mayordomía durante esta semana. Por hoy, concluyamos con la oración de San Nerses Shnorhali: Jesús, sabiduría del Padre, concédeme la sabiduría para que siempre piense, diga y haga lo que es bueno ante tus ojos. Líbrame de los malos pensamientos, palabras y obras. Ten piedad de todas tus criaturas y de mí, un gran pecador. Amén. (Confieso con fe 11/24)
https://epostle.net/wp-content/uploads/2013/03/DSC04647.jpg12001600Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2024-03-04 00:01:252024-03-03 16:30:22Capacitación en gestión – Día 22 de Cuaresma
¡Lo lograste! Has llegado a la mitad de este camino de Cuaresma. Veinte días han quedado atrás y veinte tienes por delante. Estás en la cima, en cierto sentido, observando desde lo alto de la montaña y viendo todo lo que hay debajo de ti. Notas el sendero que has recorrido durante los últimos veinte días. Tu alimentación está restringida, pero tu vida de oración se ha liberado y está más enfocada que antes de empezar. Se te desafía a aceptar el cristianismo bajo los términos de Cristo; es decir, estás poniendo en práctica las enseñanzas de Cristo sobre el amor, el cuidado, el honor y la humildad. Y eso es solo al mirar hacia atrás. Ahora, echa un vistazo al camino de los próximos veinte días. Te das cuenta rápidamente de que, al final, ese sendero simplemente conecta con un camino más largo: el viaje de la vida.
Desde este punto de vista, mirando desde lo alto, desde la cumbre, ves tu pasado y tu futuro y te das cuenta de que estás en el lugar más hermoso y crucial de todos: el presente. La única verdad que te conecta no solo con el pasado y el futuro, sino que también te permite entender esta expedición como un paso más en el gran viaje de la vida, es la armonía que sientes con todas las cosas y personas que te rodean. Esta es una expresión de estar unido a Dios. De hecho, Dios es el presente eterno. Él es el "Yo Soy". No el "Yo Fui" ni el "Yo Seré", sino el "Yo Soy", y nuestra conexión con Dios es nuestro vínculo con el principio de los tiempos y nuestra guía en el camino hacia la eternidad.
En este tercer sábado de la temporada de Cuaresma, la iglesia dirige nuestra atención a un grupo de hombres que se encuentran en la cima de toda espiritualidad. Algunos de los santos recordados por su nombre son San Juan de Odzoun, San Juan de Vorodon y San Gregorio de Datev. Al recordar a estos gigantes de la Iglesia durante la Cuaresma, vemos el ejemplo que dejaron de conexión con una vida superior. Al ser elevados a la santidad, entendemos que son humanos, como tú y como yo, con todas las fragilidades, dificultades y desafíos que la vida nos presenta, ya sean espirituales, emocionales o físicos. Sin embargo, estas personas estuvieron a la altura de las circunstancias. Siguieron el camino de Dios y se mantuvieron en la cima, en lo más alto, contemplando una vida plena y abundante. Observando la belleza que Dios ha creado a su alrededor y ofreciendo sus espíritus al mundo. En última instancia, ¿no es ese nuestro propósito? Nos esforzamos por estar en armonía con todos los que nos rodean, por fortalecer nuestras relaciones con las personas y con la vida misma. En esa armonía, podemos mirar desde la cima, mirar desde arriba, a un mundo tan hermoso que ahora nos ofrecemos a nosotros mismos, nuestras almas, al colectivo, a la mezcla de la vida.
El mensaje de hoy es quizás el más profundo de todos. Estamos en la cima cuando apreciamos todo lo que Dios nos ha dado. En el acto y espíritu de acción de gracias, nos damos cuenta de que, en efecto, tenemos un hermoso punto de vista de la vida. Estamos en la cima y podemos mirar a nuestro alrededor. Comenzamos a sentir con el corazón porque nuestros corazones ahora son sensibles a las maravillas que nos rodean, a los sonidos, a las vistas, a los olores, a los sabores, al toque de la belleza. Hoy aceptamos el valor de este viaje y el camino que tenemos por delante. ¿El camino que sigue? Es cuesta abajo. ¡Lo vamos a lograr! No solo vamos a superar los próximos veinte días, sino que vamos a superar la vida. Por difícil que se ponga la vida, ahora tienes las herramientas, la confianza, la disciplina y vamos a lograrlo. Esta es una de las lecciones más hermosas que nos deja la temporada de Cuaresma: que Dios realmente nos ha dado todas las herramientas necesarias para librar las batallas y nos da toda la fuerza necesaria para superar nuestras dificultades. Lo nuestro es confiar y creer en Él. Tenemos la confianza de saber que este camino es sencillo porque es el camino de la vida.
Concluimos con la oración de San Nerses Shnorhali, Señor misericordioso, ten piedad de todos tus fieles, de los que son míos y de los que son extraños. De aquellos a quienes conozco y de aquellos a quienes no conozco, de los vivos y de los muertos. Perdona a todos mis enemigos y a quienes me odian por las ofensas que han cometido contra mí. Apártalos de la malicia que sienten hacia mí para que sean dignos de tu misericordia. Ten piedad de todas tus criaturas y de mí, un gran pecador. Amén. (Confieso con fe 23/24)
https://epostle.net/wp-content/uploads/2024/03/BLOON019.jpg600900Vazken Movsesianhttps://epostle.net/wp-content/uploads/2022/07/final_logo_large_for_epostle_web-300x189.pngVazken Movsesian2024-03-02 00:01:482024-03-01 23:01:01Mirando desde arriba – Día 20 de Cuaresma