Lenguaje para comunicar
Armodoxia para hoy: El lenguaje para comunicarnos
En Pentecostés, el Espíritu Santo otorgó dones a los Apóstoles, las herramientas necesarias para realizar su labor misionera. En armenio, la fiesta de Pentecostés se llama hokegalust, que significa “Venida del Espíritu”. En el libro de los Hechos (2), el evento se registra así: “El Espíritu Santo dio a los Apóstoles el don de lenguas”.
El don de Dios es la comunicación. No fuimos creados como robots, sino como seres con la capacidad de procesar pensamientos y comunicarlos a los demás. En las situaciones y circunstancias más íntimas, el ser humano tiene la oportunidad de comunicarse a todos los niveles mediante pensamientos, palabras, miradas y el contacto. El lenguaje es la habilidad para comunicarte con los demás.
La armodoxia rechaza la idea de que en Pentecostés el don de lenguas fuera un código secreto de sonidos que solo unos pocos elegidos podían comprender. Las Escrituras dicen que las personas que escuchaban a los Apóstoles hablar decían: “¿Cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra propia lengua en la que hemos nacido? ... los oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”. Los sonidos que la gente escuchaba eran idiomas, no palabras ni sonidos sin sentido. Los dones de Dios son siempre prácticos; tienen una función.
Las palabras expresan nuestros pensamientos y enseñan, es decir, transmiten conocimiento. El objetivo de esas enseñanzas es la armonía entre las personas. La idea de que Dios daría a las personas sonidos confusos o que querría confundir los intentos de los demás por entenderse es ajena al pensamiento cristiano. El don del Espíritu Santo nos une, no nos separa. Pentecostés es el cumpleaños de la Iglesia. Con el Espíritu Santo, la Iglesia avanzaría ahora para continuar la obra de Cristo.
El lenguaje es el vehículo perfecto para este grupo de personas, los Apóstoles. Ellos comunicaron el mensaje que les fue entregado a través de Cristo: Paz en la Tierra, buena voluntad hacia los demás.
Concluimos hoy con una lectura del capítulo 2 de los Hechos, sobre la primera comunidad cristiana después de Pentecostés:
Todos los que habían creído estaban juntos, tenían todas las cosas en común, vendían sus propiedades y sus bienes, y los repartían a todos según la necesidad de cada uno. Perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia a los que habían de ser salvos.

2005 P. Vazken

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2014 P. Vazken
2014 P. Vazken

2014 P. Vazken
Padre Vazken
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